Lucha de celos en Podemos: Irene Montero pide a Iglesias que reste protagonismo a Yolanda Díaz

Irene Montero
Podemos

Por increíble que parezca, la situación actual sigue dejando tiempo al Gobierno para enzarzarse en celos infantiles. Irene Montero se ha quejado. Y no de estar ocupando un Ministerio con gasto creciente y escasa actividad en plena pandemia. Al revés: se ha quejado del exceso de protagonismo de otra de las personas impuestas por Podemos en el Ejecutivo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. A Montero le molesta el auge de Yolanda Díaz, ministra de Trabajo. Y se ha quejado a su pareja y vicepresidente, Pablo Iglesias, porque no quiere figuras ascendentes en Podemos salvo ella misma.

Montero ve con recelo el protagonismo de la ministra de Trabajo. Así lo han confirmado a OKDIARIO diversas fuentes del Gobierno a las que han llegado las quejas y los celos de la ministra de Igualdad, visibles en los consejos de ministros y en el trato entre ambas responsables de departamento.

El protagonismo de Yolanda Díaz no se puede calificar, precisamente, de positivo. Pero eso es para cualquier persona que observe la labor ministerial con ojos críticos. No para Montero que, por lo visto, cuenta el peso de cada persona por el número de apariciones en prensa. Y, claro, en plena debacle laboral, tiene más protagonismo la ministra de Trabajo que la de Igualdad.

Los últimos capítulos donde ha resaltado el protagonismo de Yolanda Díaz han sido, de hecho, claramente negativos para la imagen de la ministra: como los retrasos en el pago de los ERTE, los recortes planteados en estas prestaciones y los choques con organismos como el Banco de España a cuenta de la reforma de las pensiones.

«No hay suficientes incentivos para permanecer en el mercado laboral más allá de los 65 años», señaló recientemente el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, tras ver la discusión entre el ministro de Inclusión y Seguridad social, José Luis Escrivá, y Yolanda Díaz.

El Banco de España ha advertido ya a Trabajo de que es necesario impulsar incentivos para que la gente pueda seguir trabajando más allá de su edad de jubilación. Pero, pese a ello, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, está en contra. De hecho, Díaz y Escrivá se acaban de enfrentar por este asunto en los medios de comunicación.

Arce asegura, además, que la mejora del sistema de pensiones pasa por una mejora del empleo y por realizar cambios que reduzcan los gastos, como retardar las jubilaciones, e incrementar ingresos, estudiando, por ejemplo, algunas figuras impositivas.

La ‘buena’ imagen de Díaz

Pero en Podemos saben que esa pelea sí permite a Díaz defender sus postulados y generar una imagen entre sus votantes favorable a la ministra de Trabajo. Y eso no gusta a Irene Montero.

Díaz también ha sido protagonista recientemente de otro capítulo polémico. Las medidas del Gobierno de Pedro Sánchez han disparado la preocupación y sensación de abandono en el tejido empresarial español desde que la crisis del coronavirus comenzó a dar sus primeros coletazos en el mes de marzo. Y, ante este escenario, los gestores administrativos han avisado ya a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de que esa falta de seguridad provocará una destrucción de empleo letal para las empresas españolas.

Pero, de nuevo, en Podemos, analizan ese lance como una muestra de choque entre Díaz y los empresarios. Y saben que eso atrae voto en Podemos. Y, una vez más, que la heroína morada sea la ministra de Trabajo no agrada a Montero.

Incluso ha molestado a la ministra de Igualdad que el Ministerio de Trabajo de la podemita Yolanda Díaz haya planteado a la patronal y a los sindicatos un recorte en las prestaciones de los ERTE dentro de las negociaciones que se están celebrando en el marco del diálogo social.

Su propuesta implica dos cosas: un recorte de las prestaciones y un recorte de los días de paro en el futuro para los que sigan en ERTE.

Con la legislación actual a los seis meses la prestación de los ERTE pasa del 70% de la base reguladora al 50%. Es decir, que se recortarían las ayudas que reciben los 800.000 empleados que aún siguen afectados por estos expedientes, según estimaciones del propio Ejecutivo.

Aunque en un principio parecía que la ayuda de los ERTE podría continuar equivaliendo al 70% de la base reguladora -una petición tanto de la patronal como de los sindicatos-, ahora el Ministerio de Trabajo está barajando un recorte al 60%. Y esa híper presencia de Díaz también ha molestado Montero.

Porque cuando pidió su ministerio, Irene Montero, pensó que su departamento sería un coser y cantar de gasto y aplausos. Y ahora descubre que en recesión y con las arcas vacías, son el resto de ministerios los que llevan el peso político. Y el protagonismo. Y el posible ascenso en Podemos.

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