Crisis migratoria

Interior desbordado: llegan más de 1.000 inmigrantes ilegales en lo que va de año sólo a Canarias

OKDIARIO accede al vídeo de una de las últimas llegadas a Gran Canaria.

Ni el Ministerio de Migraciones, ni mucho menos el de Interior, consiguen poner coto a la crisis migratoria que lleva meses produciéndose en las Islas Canarias como consecuencia del cierre de las fronteras terrestres de países como Marruecos por la pandemia de Covid y que ha provocado que la travesía desde Mauritania hasta el archipiélago canario sea ahora mismo la única vía posible de llegada de inmigrantes ilegales a nuestras costas. Y eso es lo que más sorprende: si las posibilidades de llegadas se reducen a una sola ruta, ¿qué está haciendo el Gobierno a través de sus dos Ministerios involucrados para frenar esta avalancha de llegadas? Sea lo sea lo que se esté haciendo vale para poco si atendemos a las cifras que nos deja 2020 y que estamos empezando a conocer en estos primeros días de 2021.

La cifra oficial de inmigrantes ilegales llegados a Canarias desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2020 fue de 23.023, cifra elevadísima si se compara con la misma de 2019, cuando llegaron hasta Canarias 2.687 personas de forma ilegal por vía marítima. El aumento anual ha sido del 756,8%, pero es que esa tendencia no está mejorando en 2021, y no llevamos agotada ni la primera quincena.

El mes de diciembre ya apuntaba a que la situación no iba a mejorar. Durante los primeros 15 días del último mes de 2020 llegaron a Canarias 1.886 inmigrantes ilegales. La segunda quincena fueron 1.571. Casi 3.500 inmigrantes ilegales en un solo mes, un mes invernal, poco dado a las travesías marítimas por el estado de la mar, pero sorprendentemente activo en lo que a circuitos usados por las mafias de tráfico de personas se refiere.

Esta misma semana el Ministerio de Migraciones ha reconocido que en Canarias hay ahora mismo unos 8.000 inmigrantes alojados todavía en hoteles. Si han llegado 23.000 en 2020, ¿dónde están los 15.000 que faltan? La respuesta se reparte entre los retornados a sus países de origen -una minoría de unos cientos- los que han recibido asilo -el propio Ministerio de Migraciones, lo dijo su titular José Luis Escrivá, los cifra en un par de miles- y los que han llegado a la Península por sus propios medios volando desde Canarias, entre 10.000 y 12.000 personas. Estas cifras revelan en qué ha consistido realmente la estrategia de Migraciones e Interior: vaciar las islas o permitir que los inmigrantes ilegales salieran de ellas en previsión de lo que seguiría pasando en 2021.

Y sólo repasando los primeros días del año parece que ni las visitas de la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, a Senegal, ni mucho menos la del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a Argelia y a Marruecos, hayan servido de mucho, al menos de manera inmediata.

Desembarco a plena luz del día

La primera semana de 2021 llegaron a Canarias 740 inmigrantes ilegales. Sería más correcto decir que fueron registradas esas llegadas, porque fuentes policiales aseguran a OKDIARIO que sigue existiendo una cifra oscura. “No todas las embarcaciones son interceptadas en el mar. Algunas llegan a las playas, los inmigrantes saltan por la borda nada más tocar tierra y se pierden por las calles de la localidad más cercana”.

Es el caso del vídeo al que ha tenido acceso este periódico y que encabeza esta información. Fue grabado el día 8 de enero en la Playa de los Amadores, en Gran Canaria. Sólo ese día llegaron a las islas 80 personas. El lunes pasado, 11 de enero, la cifra confirmada de inmigrantes ilegales llegados y detectados era de 899 personas. Ahora mismo esa cifra supera ya el millar.

Las conclusiones caen por su propio peso: de poco o nada está sirviendo la diplomacia y mucho menos el constante refuerzo al que Marlaska somete al Cuerpo Nacional de Policía para que capeen la situación en los lugares donde se alojan los inmigrantes. Poco a poco, la convivencia está siendo más complicada con algunos de estos inmigrantes y ya han registrado las primeras peleas en los campamentos de acogida y los primeros enfrentamientos violentos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado destinadas en Gran Canaria.

Pero, por encima de todo lo anterior, preocupa y mucho la proyección de las cifras. Si la situación persiste, si las fronteras de los países de origen siguen cerradas por la pandemia, llegar a 30.000 inmigrantes irregulares llegados sólo por mar y sólo a Canarias en un sólo año no parece descabellado.

Pero es que hay otro dato que preocupa a los agentes que luchan contra la inmigración ilegal, o que al menos lo intentan: el ritmo de llegadas no sólo no ha decrecido, sino que se ha mantenido en este mes de enero en el que el protagonista mediático ha sido una borrasca, Filomena, que si bien en la Península dejó frío y nieve en Canarias se manifestó en fuertes vientos y mala mar.

De hecho, han tardado cuatro días en desencallar un ferry que quedó atrapado por las malas condiciones climáticas. Pero los cayucos y las pateras no se han resentido. Una fuente especializada en mafias migratorias revela su mayor temor. “Si esto está pasando con estas condiciones meteorológicas, ni nos atrevemos a prever que pasará con el flujo de pateras y cayucos cuando llegue el buen tiempo”.

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