Gran cabreo de los alcaldes independentistas por tener que hacerse la foto con la «cobarde» Colau

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Ada Colau se dirige a los alcaldes independentistas durante el acto celebrado este sábado en el Ayuntamiento de Barcelona (Foto: EFE).

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pretende presentarse con la principal garante del «derecho a decidir» de los catalanes en el referéndum ilegal del 1-O, pero sin mancharse las manos colocando urnas.

De este modo, evita el riesgo de ser imputada por colaborar con el referéndum ilegal, para preservar sus opciones de ser candidata a la presidencia de la Generalitat en los próximos comicios autonómicos. O en las primeras elecciones de la supuesta República catalana.

El doble juego de Ada Colau, en sintonía con el discurso ambivalente que mantiene Podemos, ha enfurecido este sábado a los más de 700 alcaldes catalanes (la mayoría de ellos procedentes de pequeñas poblaciones) que se han conjurado para facilitar la instalación de urnas en sus espacios municipales, desafiando a la Justicia.

Ada Colau ha actuado como anfitriona de la recepción ofrecida en el Ayuntamiento de Barcelona a los alcaldes rebeldes, que luego se han desplazado hasta el Palau de la Generalitat para celebrar un acto junto al presidente Carles Puigdemont.

«El candado del régimen del 78»

En la primera de las citas, Colau se ha presentado como la abanderada de los alcaldes independentistas, a los que ha recibido con las siguientes palabras: «Este ayuntamiento siempre es vuestra casa y hoy más que nunca. Catalunya es un solo pueblo, la libertad la defenderemos con unidad”.

Concluido el acto, algunos de los regidores invitados no han dudado en calificar de «cobarde» a Ada Colau y han argumentado que, mientras ellos se juegan penas de cárcel por colocar las urnas, la alcaldesa de Barcelona se ha lavado las manos: dejará que sea la Generalitat la que habilite los centros de votación en dependencias del Departamento de Educación.

De este modo, mientras públicamente se compromete a colaborar con el referéndum ilegal, evita ser imputada para preservar sus opciones electorales con la vista puesta en la Presidencia de la Generalitat. Uno de los alcaldes que se ha mostrado más incómodo con las palabras de Colau ha sido el de Premià de Mar, Miquel Buch, contra el que se ha querellado la Fiscalía por impulsar la celebración de la consulta ilegal como presidente de la Asociación Catalana de Municipios (ACM).

El doble discurso de Ada Colau está en sintonía con la posición adoptada por los principales líderes de Podemos: con Pablo Iglesias a la cabeza, sostienen que no quieren que Cataluña rompa con el resto de España, pero desde hace varias semanas hacen causa común con los independentistas y criminalizan todos los pasos que el Gobierno y la Justicia están dando para frenar el referéndum ilegal.

La dirección de Podemos no quiere aparecer ante sus votantes del resto del país como cómplice de la ruptura de España, pero ha decidido utilizar el «proceso» de Puigdemont como principal instrumento para desgastar al Gobierno de Rajoy y, en palabras de Pablo Iglesias, hacer «saltar el candado» del régimen constitucional instaurado en 1978.

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