El Gobierno vasco excarcela al asesino de López de Lacalle que no ha perdido perdón: «Su empatía es honesta»
Asier Arzalluz cumplirá su condena de 30 años en su domicilio

El Gobierno vasco concedió el tercer grado penitenciario al etarra Asier Arzalluz, miembro del comando Totto de ETA y condenado, entre otros, por el asesinato del periodista José Luis López de Lacalle, alegando la «capacidad empática» hacia sus víctimas.
Así se recoge en el expediente, que ha podido ser consultado por OKDIARIO, de este miembro de ETA que acumula condenas por delitos de asesinato, intento de asesinato, atentados terroristas, detención ilegal y depósito de armas de guerra. En el año 2000 participó en varios atentados mortales, entre ellos, los asesinatos de Irene Fernández Perera, José Ángel de Jesús Encinas y Máximo Casado Carrera.
En diciembre de 2024, la Audiencia Nacional le condenó a 30 años de cárcel, junto a Aitor Agirrebarrena, por el asesinato de José Luis López de Lacalle. En la sentencia, los jueces destacaron que ni Arzalluz ni su compañero de comando habían mostrado durante dos décadas «ningún signo de arrepentimiento o de disculpa».
Durante su estancia en prisión, el etarra sí firmó una carta de supuesto arrepentimiento que, según las víctimas, responde a un modelo tipo que se repite en prácticamente todos los casos, con frases casi idénticas. «No eludo mi responsabilidad por el dolor generado a muchas personas y causando daños irreparables como la muerte de algunas personas: Máximo Casado, Irene Fernández, José Ángel de Jesús y José López de Lacalle. También he causado lesiones a otras personas», recoge el escrito.
A continuación, afirma: «A todas ellas y a los familiares y allegados de los fallecidos les quiero transmitir que lo siento. Nada puede cambiar el pasado, pero deseo que estas palabras sirvan para reparar un poco el dolor que he causado. Soy consciente del daño que he causado por mis propios actos. Numerosas personas fueron lesionadas, dañadas y marcadas para toda su vida y, lo más grave e irreversible, algunas fallecieron a consecuencia de mi actividad en ETA».
En los informes técnicos elaborados sobre el recluso se valora positivamente su actitud afirmando que «su buena capacidad de introspección y capacidad empática ha facilitado su cuestionamiento de los medios y fines de la organización terrorista a la que pertenecía». «Estos aspectos de su personalidad también le han permitido valorar el impacto y el daño generado a sus víctimas. Tiene conciencia de los delitos cometidos, asumiéndolos sin caer en posturas justificativas, posicionándose sin ambigüedades como victimario, considerando que la empatía que expresa en su escrito es honesta», concluye.
Condena en casa
El Ejecutivo vasco siempre defiende que estas polémicas decisiones sobre la salida de prisión de los miembros de ETA se adoptan según la ley y teniendo en cuenta los informes técnicos correspondientes.
Cabe recordar que el Gobierno del País Vasco asumió la competencia de prisiones en 2021 y que la consejera de Justicia, responsable de la política penitenciaria, es la socialista María Jesús San José . 112 de los 119 presos de ETA en las cárceles vascas han recibido beneficios penitenciarios.
Sin embargo, las asociaciones de víctimas denuncian que, en esas decisiones, se incumple el requisito de arrepentimiento y que los etarras acceden a los beneficios con cartas tipo que no expresan un rechazo real de su pasado terrorista. En la gran mayoría de los casos, siguen vinculados al entramado radical.
Quince meses después de su condena de 30 años, Asier Arzalluz sale de prisión gracias a su escrito, que ha sido valorado por los técnicos de la cárcel proponiendo así su progresión de grado, aprobada finalmente por el Gobierno vasco. Pasará lo que le queda de condena en su domicilio.
La pasada semana, la consejera socialista vasca concedió el régimen de semilibertad al etarra Txeroki que, en 2011, fue sentenciado a penas que sumaban 377 años de cárcel por 21 intentos de asesinato y actos terroristas. El jefe de ETA puede salir de lunes a viernes de prisión y sólo tiene que volver a dormir a la cárcel.