Delcy Rodríguez pasó el control de pasaportes camino de la sala VIP sin que la Policía la identificara

Vídeo: OKDIARIO

Delcy Rodríguez se vio la madrugada del domingo al lunes de la semana pasada con el ministro de Fomento José Luis Ábalos en la terminal privada de Barajas. El encuentro ha levantado una enorme polvareda debido a que Rodríguez es la vicepresidenta del dictador Nicolás Maduro y tiene prohibida su entrada en cualquier país de la UE a causa de las sanciones impuestas por Europa a los responsables de la tiranía venezolana y de la violación de derechos humanos allí perpetrada. La polémica se ha centrado en un punto. Y es que el trato a Delcy Rodríguez ofrecido por el Gobierno de España sí violó las sanciones europeas y el Tratado Schengen.

La vicepresidenta chavista fue acompañada a una sala VIP de la terminal en cuestión. Pero para llegar a ella, la comitiva atravesó un control de pasaportes donde el resto presentó su documentación y fichó en su entrada y, sin embargo, Delcy Rodríguez no fue fichada, tal y como ha confirmado a OKDIARIO una testigo visual de lo sucedido aquella noche.

Se trata de una grave irregularidad. En primer lugar porque al atravesar un control de pasaportes, la discusión sobre si se trata de territorio español o internacional aún se agrava más: y es que al ser tras el control, parece evidente que efectivamente esa ubicación tiene que ser tratada como territorio español y, por lo tanto, la vicepresidenta venezolana sancionada por la UE nunca debería haber podido llegar hasta ese punto. Porque España tiene que cumplir de forma obligatoria las sanciones impuestas por la UE.

Pero, además, surge una segunda irregularidad: el hecho de cruzar un control sin ser fichado y, por lo tanto, sin dejar constancia de su entrada en esa zona y, consecuentemente, en el país de acogida.

Fuentes policiales han ratificado igualmente a OKDIARIO que la Policía tuvo conocimiento de la llegada de la vicepresidenta y que advirtió al Gobierno de que Delcy Rodríguez no podía salir de la zona internacional. Y es que Rodríguez, mano derecha de Maduro, tiene prohibida su entrada en territorio español: forma parte de una de las 25 personas del régimen de Maduro sancionadas por la Unión Europea con la congelación de sus activos en suelo europeo y la prohibición de entrar en cualquiera de los países del espacio Schengen.

Hay que recordar que Delcy Rodríguez entró en la listas de cargos chavistas sancionados en junio de 2018, dentro de lo que se denominó la segunda tanda de 11 castigados por ser “responsables de violaciones de los derechos humanos y de socavar la democracia y el Estado de derecho en Venezuela”. Se le considera la mano derecha de Maduro y, junto con él, máxima responsable del mantenimiento de un régimen dictatorial.

El entorno de Ábalos se ha defendido de las informaciones asegurando inicialmente que acudió a Barajas a título privado porque el ministro de Turismo, Félix Plasencia, es amigo suyo. Y que la presencia de Delcy Rodríguez en el mismo sitio y hora fue una coincidencia porque la vicepresidenta de la dictadura venezolana viajaba con él. Posteriormente, el Gobierno ha acabado admitiendo el encuentro y los intentos de evitar que Delcy accediera a territorio nacional.

La explicación de la fuente y testigos presenciales, sin embargo, ha confirmado a este diario que esa coincidencia fue conocida y expuesta desde el punto de vista legal porque las normas de extranjería y Schengen son muy estrictas y no permiten más movimientos, para casos como el de Delcy Rodríguez, que los propios de una escala. Y que, pese a ello, lo cierto es que la vicepresidenta venezolana cruzó sin fichar un control de pasaporte y accedió a una sala VIP.

Es decir, que la vicepresidenta venezolana tan sólo podía permanecer en el avión, estar en la terminal o ser destinada a la zona de rechazo de viajeros con su entrada en España prohibida. Es decir: no podía acudir bajo ningún concepto a un área considerada española. Y eso fue precisamente lo que provocó que el encuentro inicial tuviera que realizarse en el mismo avión. Pero, pese a ello, sí cruzó a una sala más allá de un control. Y sin fichar.

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