Sablazo en el hospital de Son Espases de Palma: la televisión cuesta 8,50 euros al día y en la cárcel es gratis
Si el paciente desea acceder a Netflix, Amazon Prime u otros contenidos premium, hay que pagar 11,80 euros

Palma está que arde con la indignación de pacientes y familiares del Hospital Universitario de Son Espases. Lo que debería ser un simple entretenimiento durante la estancia hospitalaria, se ha convertido en un lujo inaccesible. Ver la televisión desde la cama cuesta 8,50 euros al día. Si el paciente desea acceder a plataformas digitales como Netflix, Amazon Prime u otros contenidos premium, la tarifa se eleva hasta 11,80 euros diarios. Una cifra que, sumada a días de ingreso prolongado, puede disparar el gasto hasta cientos de euros por estancia.
Para muchos pacientes, especialmente los que pasan largas jornadas solos en sus habitaciones, la televisión en el hospital no es un capricho, sino una necesidad. Es compañía, distracción y un alivio frente al aislamiento que genera estar postrado entre cuatro paredes sin visitas constantes. Sin embargo, el alto coste ha generado un rechazo masivo entre quienes consideran que, en un hospital público, el entretenimiento debería ser accesible para todos.
«Llevo varios días visitando a mi madre y ya hemos gastado más de 100 euros solo en la televisión. ¡Es un auténtico atraco! Además, por defecto, lo primero que sale es la tarifa de 11,80 euros. Son unos estafadores», comenta una familiar visiblemente enfadada. Otro paciente, con un toque de ironía y resignación, añade: «En la cárcel la televisión es gratis y aquí tenemos que pagar un pastizal. Es una vergüenza».
El malestar crece especialmente entre quienes dependen de la televisión como única distracción durante su ingreso. Pacientes mayores o con escasos recursos denuncian que el sistema favorece a quienes pueden permitirse pagar, mientras que otros deben resignarse a pasar largas horas sin ningún tipo de entretenimiento.
El paquete básico de televisión en hospital incluye únicamente canales tradicionales por los que hay que pagar 1,40 euros por hora. Para acceder a plataformas digitales bajo demanda, los pacientes deben contratar el programa premium, lo que hace subir la factura diaria hasta 11,80 euros. Los acompañantes también denuncian que la relación calidad-precio es insuficiente: «Pagas casi nueve euros al día y no puedes ni elegir qué ver. Si quieres algo más moderno, tienes que gastar todavía más. Esto no tiene sentido, parece que solo quieren sacar dinero del bolsillo de los pacientes», relata una acompañante.
Desde la dirección de la conselleria de Salud balear insisten en que no tienen capacidad para regular los precios. El servicio de televisión, al igual que otros servicios como limpieza o comedor, depende de una empresa concesionaria privada, fruto del modelo de construcción del hospital público que buscaba abaratar costes iniciales. Así, la tarifa no está en manos del centro hospitalario ni del Govern balear, dejando a los pacientes atrapados entre el precio y la necesidad de distracción durante su estancia.
No es la primera vez que un servicio hospitalario genera polémica. El aparcamiento del hospital, también gestionado por la concesionaria, fue rescatado por el Govern en 2018 tras años de críticas por sus elevadas tarifas.
La administración autonómica pagó en su día 22 millones de euros para que el estacionamiento se convirtiera en gratuito para los usuarios, cubriendo los ingresos que la empresa concesionaria habría obtenido durante los 20 años restantes de la concesión. Sin embargo, las autoridades sanitarias aclaran que aquella medida fue excepcional y que, por ahora, no hay planes de rescatar la televisión u otros servicios. Cabe recordar que, por ejemplo, en el hospital de Inca, la televisión es gratuita.
El contraste con otros entornos, como las prisiones, donde los internos pueden ver televisión gratis, ha aumentado la indignación. «Aquí pagas hasta por respirar y en la cárcel disfrutan del televisor sin coste. Pacientes y acompañantes esperan que la polémica llegue a las instancias correspondientes y se busque una solución que alivie lo que muchos consideran una imposición injusta y desmedida. Mientras tanto, cada minuto frente al televisor en Son Espases sigue teniendo un precio que para algunos es simplemente inasumible.
«Estar ingresado ya es bastante duro, como para que encima te cobren por encender un televisor en un hospital público. Esto no debería pasar nunca», concluye una familiar.