XVIII Congreso Nacional del PP

Los barones del PP reclaman que se llegue al congreso con un acuerdo entre el primero y el segundo en las Primarias

Feijóo Cospedal
Alberto Núñez Feijóo y María Dolores de Cospedal. (Foto: EFE)

La guerra sucia durante la campaña para presidir el Partido Popular, y la sensación irremediable de que el partido ya está abierto en canal, ha llevado a los dirigentes territoriales a presionar por un acuerdo, in extremis, entre los dos que resulten elegidos este jueves por la militancia.

La plana mayor de los ‘populares’ ya trató de evitar que el congreso derivase en una competición entre candidaturas, mediando, sin éxito, por un único aspirante. El resultado fue todo lo contrario: seis rivales (José Luis Bayo no pudo finalmente concurrir al no recabar los cien avales necesarios), algo inédito en un partido que por primera vez elegirá a su líder en un sucedáneo de primarias.

Ahora, la sensación desde las organizaciones territoriales es que una vez la militancia se pronuncie, este jueves, los dos candidatos con más apoyos deberían renunciar a una batalla campal y ponerse de acuerdo de cara al Congreso Extraordinario de los próximos 20 y 21 de julio. María Dolores de Cospedal ha hecho suya esta petición, y Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría la han rechazado.

En el fondo subyace, sobre todo, el temor personal de buena parte de los cargos que, en estas semanas, se han ido posicionando en torno a un candidato a quedar relegados en el proyecto ganador.

Aznar, en el último desencuentro

La campaña, en un partido que no está acostumbrado a este tipo de procesos, ha sido bronca. El último desencuentro entre los candidatos ha tenido de involuntario protagonista a José María Aznar, a quien Cospedal ve detrás de la propuesta del vicesecretario de Comunicación. «Hay candidaturas que están próximas al anterior presidente del partido, pero yo no lo sé… (…) parece que en la de Pablo Casado», afirmó la secretaria general del PP en una entrevista en la SER, este lunes.

Antes, el dardo había venido por el bochorno del censo-apenas 66.000 militantes de los presuntos 869.000 se han inscrito para participar-y el intento de Santamaría de esquivar las responsabilidades. «Yo no estoy en el aparato del partido», dijo la exvicepresidenta, que aconsejó preguntar a «Dolores» o a «Pablo», en alusión a sus dos principales adversarios.

A la rivalidad manifiesta entre los candidatos se añade la guerra soterrada en las distintas organizaciones, con denuncias de presiones sobre el voto, dificultades para inscribirse o intentos, en resumen, por condicionar el resultado.

La crudeza de la campaña obligó hace unos días a Luis de Grandes, presidente de la comisión organizadora, a mediar para templar el pulso. De Grandes-dirigente histórico del PP y muy cercano a Mariano Rajoy-reclamó a los candidatos que no «desprestigien al partido». «Pido que nadie tire piedras sobre su propio tejado», aseveró, en una entrevista en Antena 3.

El temor de la cúpula es que la guerra abierta lastre la recuperación del partido, con la vista en las próximas citas electorales y en el trabajo de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. 

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