Juicio en el Tribunal Supremo

Aldama también implica a Begoña Gómez: «Me quitaron unos edificios de 250 millones porque los quería ella»

El comisionista relata que tuvo que retirar su oferta por el complejo público Campos Velázquez a petición de Koldo

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  • El comisionista Víctor de Aldama ha relatado este miércoles ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo que tuvo que retirar una oferta por un complejo de edificios públicos valorado en 250 millones de euros en el barrio de Salamanca de Madrid porque Koldo García le comunicó que Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, los quería para ella.

    La declaración, que se produce en el marco de la undécima jornada del juicio del caso Koldo, ha añadido una nueva arista a un proceso que ya acumula semanas de revelaciones de alto voltaje político.

    Aldama ha explicado que conoció la existencia de esos codiciados terrenos en la confluencia de las calles Velázquez y María de Molina de Madrid —conocidos como Campos Velázquez— a través de un aviso que le llegó de manera indirecta.

    Según su relato, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, llamó al entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, para comunicarle que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) iba a poner ese patrimonio a la venta. Ábalos, a su vez, se lo trasladó a Koldo, y fue este quien avisó a Aldama de la oportunidad inmobiliaria.

    El empresario ha detallado que fue entonces cuando conoció a Carlos Moreno, segundo de Montero en Hacienda, figura que ha aparecido también como receptor de pagos en el relato general de Aldama sobre el entramado de mordidas que él gestionaba.

    Un «cambio de cromos»

    La operación de Campos Velázquez, sin embargo, no prosperó para Aldama. Según su testimonio, un día Koldo García le comunicó que había que retirar la oferta. El motivo que le dio era que Begoña Gómez, la mujer del presidente Pedro Sánchez, quería los terrenos para ella.

    En su lugar, le ofrecieron como compensación un suelo en la calle Padre Damián, una de las zonas más exclusivas de Madrid, cuya situación registral era, cuando menos, nebulosa: no quedaba claro si pertenecía al Ministerio de Agricultura, al de Hacienda o al de Defensa. Un suelo en el limbo legal, como el propio Aldama ha descrito, del que «ni saben de quién es».

    El empresario ha preguntado cómo se le podía compensar por haber tenido que abandonar la operación de Campos Velázquez, y la respuesta que recibió fue que «no pueden entrar en altas instancias». Un eufemismo, según el relato de Aldama, para indicar que la decisión venía de arriba y no era negociable.

    La operación ilustra lo que el empresario ha descrito en su declaración como un sistema de trueque de activos públicos que funcionaba al margen de cualquier procedimiento legal, en el que los favores y las compensaciones circulaban con la fluidez de quien conoce bien los resortes del poder.

    Begoña Gómez y la SEPI

    La aparición del nombre de Begoña Gómez en la declaración de Aldama no ha sido casual ni aislada. Cabe recordar que tuvo trato con ella en un congreso de la Organización Mundial del Turismo en el contexto de tratos con una gran aerolínea española.

    El empresario la ha mencionado en el marco de una dinámica más amplia en la que personajes del entorno más inmediato del presidente del Gobierno habrían tenido acceso privilegiado a operaciones con patrimonio público que gestionaba la SEPI.

    Aldama ha relatado también que, posteriormente, intentó usar su relación con Carlos Moreno para obtener el aplazamiento de una deuda de una de sus empresas con la Agencia Tributaria. Según su testimonio, la empresa desapareció temporalmente de la lista de morosos, aunque ha precisado que «hace cosa de un año y medio reapareció».

    A lo largo de su extensa declaración, Aldama ha ubicado a Pedro Sánchez en lo que ha descrito como «el escalafón 1» de la organización: «Ábalos en el 2, Koldo en el 3 y yo en el 4, porque todo lo sabía Sánchez». Ha asegurado además que Koldo insistía en intervenir en las gestiones porque «le protegía Pedro Sánchez», y que fue el propio Sánchez quien colocó a Koldo en el Ministerio de Transportes porque «no le pudo colocar en Moncloa».

    Ábalos y Koldo, sentados en el banquillo desde primera hora de la mañana, han seguido la declaración de Aldama negando con la cabeza, haciendo gestos de contrariedad y tomando notas en sus libretas. En algún momento se han mirado y sonreído, como cuando Aldama describió el acarreo de efectivo en mochila hasta la residencia oficial del Viso.

    La jornada continúa. El juicio quedará visto para sentencia el próximo lunes, cuando las partes presentarán sus informes finales. Begoña Gómez, que no es acusada en este procedimiento, ha visto su nombre proyectado esta mañana en la sala más mediática del país. La SEPI, los 250 millones y bolsas de plástico de Carrefour forman ya parte del mismo relato.

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