Mecanismo de Recuperación y Resiliencia

La UE rescatará con 10.300 millones más a España ante el agravamiento del descalabro económico

Bruselas deja en papel mojado los Presupuestos de Sánchez: el PIB sólo crecerá un 5,6% en 2021
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

La economía española sigue poniendo de manifiesto los estragos que la crisis sanitaria ha dejado en nuestro país. Así, la Unión Europea ha salido al rescate de España, aumentando un 17% – lo que supone un incremento de 10.360 millones de euros- las transferencias a fondo perdido del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea (UE), hasta los 69.528 millones de euros, situando a nuestro país como el primer beneficiario de estas subvenciones.

Ante un empeoramiento del Producto Interior Bruto (PIB), así como los diferentes cierres y restricciones que muchas autonomías están llevando a cabo para frenar la expansión del Covid-19, las previsiones no son nada favorables para la recuperación económica durante los próximos años. Tras varios meses de negociaciones y una vez superado el bloqueo de Polonia y Hungría al fondo de recuperación, la Eurocámara y el los Estados miembros han aprobado estas subvenciones, ratificando el reparto por países que figura en la regulación definitiva de este Mecanismo.

De esta forma, España recibirá 46.603 millones de euros entre 2021 y 2022, y 22.925 millones en 2023 a precios corrientes. Esto hace que España sustituya como principal beneficiaria de las subvenciones a Italia, que pasa a ser la segunda con 68.896 millones de euros, seguida de Francia que recibirá 39.377 millones, Alemania con 25.619 millones y Polonia con un total de 23.857 millones.

Se recalculan las previsiones

El aumento de la dotación para España con respecto a los 59.168 millones de euros previstos en el reparto anterior se debe a que las cifras se han recalculado teniendo en cuenta las previsiones económicas emitidas en noviembre por la Comisión Europea, que empeoraron la estimación de PIB de 2020 para España, así como a la inflación, puesto que el último reparto se expresa en precios corrientes y el previo en precios de 2018.

Para asignar el primer tramo, que pasa de 43.480 millones a 46.603 millones, se ha tenido en cuenta el PIB de 2019, la población y la tasa de paro entre 2015 y 2019; mientras que el cálculo del segundo, que aumenta de 15.688 millones a 22.925 millones, se basa en la caída del PIB acumulada entre 2020 y 2021. Esta última cifra se volverá a calcular en 2022 con los datos definitivos, por lo que aún podría variar.

De momento, el cálculo se basa en las estimaciones de Bruselas que empeoraron del 10,9 % al 12,4 % la caída del PIB español prevista para 2020, y recortaron el rebote esperado en 2021 al 5,4 %.

A los 69.528 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, el principal pilar del Fondo de Recuperación, hay que sumar 10.898 millones de euros del nuevo fondo de cohesión ReactEU y 452 millones de euros del Fondo de Transición Justa, las otras partidas del Fondo que se preasignan por países. De este modo, España recibirá 80.878 millones de euros en subvenciones del Fondo de Recuperación.

Prioridades de los planes de recuperación

Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona celebrarán este lunes una reunión por videoconferencia en la que debatirán sobre las prioridades de los planes de reformas e inversiones que están elaborando los países para beneficiarse del fondo de recuperación europeo.

Los planes de recuperación son imprescindibles para que los países puedan recibir su parte de los 672.000 millones de euros que tendrá el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, del que a España le corresponden hasta 140.000 millones de euros, 60.000 millones en transferencias a fondo perdido. La Comisión Europea ya debate los borradores de estos planes con varios países, entre ellos España, para asegurar que las reformas e inversiones cumplen con los requisitos para que dé luz verde.

Aunque los Gobiernos trabajan ya en estos planes, no podrán remitirlos oficialmente a Bruselas hasta que no entre en vigor la regulación del Mecanismo, que aún debe ser aprobada en pleno por la Eurocámara, previsiblemente en febrero. Este reglamento exige que los planes nacionales ayuden a abordar todas o un conjunto significativo de las recomendaciones económicas que Bruselas dirige cada año a los países.

Para España, las de 2019 y 2020 incluyen, entre otras directrices, combatir la pandemia; mejorar los sistemas de apoyo al empleo, de ayudas a las familias y los regímenes autonómicos de renta mínima; asegurar la sostenibilidad de las pensiones; centrar las inversiones en la transición digital y ecológica; y mejorar la coordinación entre administraciones.

«Preocupan sobre todo el aumento de los ratios de deuda pública y privada, los posibles efectos sobre el crecimiento de los salarios y la productividad y los balances de los bancos», apunta una fuente europea.

Se da además el caso de que los países que más desequilibrios arrastraban son también los más golpeados por la pandemia y, por ende, los que más se beneficiarán del fondo, de modo que se prevé que sus ministros informen a los socios de cómo planean hacer el mejor uso de los fondos que la UE le está dando.

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