Guerra inmobiliaria

Santander está decidido a destituir a Ismael Clemente en Merlin pese al intento fallido del lunes

Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin.
Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin.

Ismael Clemente ha ganado una batalla en Merlin Properties pero no la guerra. Banco Santander está decidido a destituirlo como consejero delegado de la inmobiliaria con una importante indemnización. La entidad quiere hacerse con el control y utilizar a la empresa para canalizar sus activos inmobiliarios, según fuentes conocedoras de la situación.

Estas fuentes aseguran que «es cuestión de tiempo.  Clemente se va a ir fuera. Con una buena indemnización, pero fuera». En el consejo de urgencia del lunes, consiguió salvar el puesto gracias a los consejeros independientes, no alineados ni con el CEO ni con Santander. Pero estas fuentes añaden que «lo que quieren los independientes es no tener demandas, pero el lado ya lo tienen escogido».

Un portavoz del Santander se remite a la comunicación publicada por Merlin tras el consejo del lunes y añade que  que «veremos qué pasa con el acuerdo para mejorar la gobernanza, si se cumple». Como ha informado OKDIARIO, el banco se opone a la forma de gestionar Merlin por Clemente y a sus elevada remuneración, de 9 millones brutos en 2019 y de 4,5 millones en 2020. De ahí que forzara el consejo extraordinario, en el que no consiguió mayoría para aprobar su destitución.

La posible salida de Clemente conllevaría la de su equipo directivo, que el lunes firmó un escrito cerrando filas con su consejero delegado en el que acusaba a Santander de «comportamientos abusivos y feudales». Algo que se ha tomado muy mal el mercado, donde dicho equipo (y el propio Clemente) tiene una gran reputación: de ahí el desplome del valor en Bolsa el lunes y su fuerte repunte el martes.

García-Carranza quiere hacer su propio equipo

Pero eso no parece echar atrás al banco que preside Ana Botín. El consejero de Merlin en representación del banco, Javier García-Carranza, se perfila como nuevo hombre fuerte en una eventual salida de Clemente. Él sería el encargado de formar un nuevo equipo directivo de su confianza, con la cantera que tiene en banco procedente de la antigua Metrovacesa (absorbida por Merlin y origen de la participación de Santander en su capital) y con su capacidad para fichar en el sector.

Algunas fuentes señalan que Merlin no es tan importante para Santander: «No es una cuestión estratégica, no les va la vida en ello». Sin embargo, otras consideran que «si alguien se pone en el camino de Santander, van a por él, sea estratégico o no».

Lo que parece claro es que la guerra no se ha cerrado con la victoria de Clemente en el consejo, y que Santander seguirá intentando descabalgarle, para lo que necesita granjearse el apoyo de los consejeros independientes. Habrá que ver qué capacidad tiene el actual CEO para conservar su apoyo en el futuro.

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