Sánchez saqueará a los inversores en bolsa: cobrará un euro por cada 1.000 en todas las operaciones

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. (Foto: EFE)

La idea ha sido copiada del modelo francés

Las entidades financieras son ya las tenedoras de más del 50% de la deuda pública

El nuevo Impuesto a las Transacciones Financieras que prepara el Gobierno se convertirá en un otro sablazo fiscal. En este caso a las operaciones que realicen los inversores y ahorradores en bolsa o fondos de inversión. El Gobierno y Podemos coinciden en el porcentaje que pretenden cobrar por cada movimiento inversor: de un 0,1%, o lo que es lo mismo, un euro por cada 1.000 que se mueven en bolsa. Pero un euro por cada 1.000 que se mueven, y por cada movimiento que se realice con ellos.

El modelo ha sido ya analizado por los expertos del PSOE encabezados por el socialista Manuel Escudero. Y la fórmula se parece mucho a la que ha barajado Podemos en otras ocasiones. Se trata realmente de un impuesto a la adquisición de participaciones en el capital. Un esquema adoptado del francés. El impuesto se aplica a las adquisiciones a título oneroso de “valores de capital admitidos a negociación”. Puesto que los fondos deben realizar esas operaciones de compra o venta por su cuenta, los fondos de inversión llevarían igualmente el gravamen. Y, por supuesto, resultaría un tanto extraño que los fondos no trasladasen esa carga fiscal a los suscriptores del fondo, es decir, a los ahorradores en forma de comisiones.

La medida del PSOE y Podemos provocará un incremento de las comisiones en las entidades gestoras

Los trabajos preparatorios del PSOE apuntan la evidencia de que el contribuyente será el comprador de las acciones. Pese a que Podemos insiste en sus trabajos en que el inversor no debe pagarlo, sino que debe ser la entidad encargada de la gestión de la cartera o la entidad financiera. El plan de Podemos, de este modo, es aún más incomprensible. Y es que acabaría generando un incentivo a que las entidades evitasen movimientos en Bolsa incluso en contra del interés del ahorrador sólo con el objetivo de ahorrarse impuestos.

El documento inicial sobre este impuesto a las Transacciones Financieras recoge abiertamente la mención al tipo aplicable: un 0,1%. O lo que es lo mismo, un euro por cada 1.000 que se muevan en Bolsa.

La cuantía puede parecer pequeña a simple vista. Pero hay que tener en cuenta que la gestión de una cartera implica movimientos muchas veces continuados y acelerados, de forma que los importes se dirigen a uno y otro destino dependiendo de la evolución de las sociedades cotizadas. El resultado es que una gestión correcta de un patrimonio de 200.000 ó 300.000 euros acaba suponiendo infinidad de operaciones. Y, por lo tanto, infinidad de pagos de un euro por cada 1.000 invertidos.

El BCE retirará los estímulos a partir del 1 de enero y dejará de comprar deuda soberana

Los acuerdos entre PSOE y Podemos han acabado dirigiendo el famoso impuesto a la banca hacia esta figura. Sánchez ha señalado ya que prefiere esta figura tributaria y su dependencia de la banca hace suponer que, efectivamente, será así. Hay que recordar que a partir del 1 de enero, el BCE dejará por completo de asistir a las economías europeas por medio de la compra de bonos soberanos -deuda pública-.

Hoy por hoy, las entidades financieras son ya las tenedoras de más del 50% de la deuda pública. Y tras esa paralización de las compras de bonos soberanos, la dependencia de los Gobiernos manirrotos de los bancos aún será mayor. Porque serán ellos los que decidan si adquieren o no una cuantía aún mayor de títulos del Estado. Y sin esa ayuda, un Gobierno como el de Sánchez no puede seguir gastando.

Con esa dependencia del Gobierno de los bancos, será difícil que Sánchez y Podemos se atrevan a aplicarles a ellos un nuevo impuesto. Por lo que todas las probabilidades apuntan a que serán una vez más los ahorradores de clase media y media alta los que acaben pagando los delirios fiscales de la izquierda radical.

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