Protestas Nissan

La plantilla de Nissan pone en el punto de mira a De los Mozos y a los concesionarios de Renault

La plantilla de Nissan pone en el punto de mira a De los Mozos y a los concesionarios de Renault
Corte de tráfico en Barcelona en protesta por la marcha de Nissan

La plantilla de Nissan no va a parar hasta obligar a la multinacional japonesa a dar marcha atrás en su decisión de cerrar las tres plantas de la compañía en la Zona Franca de Barcelona el próximo 31 de diciembre. La intención de los trabajadores es no dejar ni un sólo día libre de movilizaciones, presionando a todos los protagonistas de un cierre que dejará sin empleo a unas 25.000 familias, entre empleo directo e indirecto.

Uno de esos protagonistas en los que los empleados quieren poner el foco para que actúe y defienda el empleo en la Zona Franca es José Vicente de los Mozos, director mundial de fabricación y logística del Grupo Renault y máximo directivo de la patronal del sector, Anfac. De los Mozos aseguró a principios de abril que no descartaba el cierre de alguna planta de producción española debido a que hay sobreproducción en Europa y a que los centros de decisión de las marcas se encuentran fuera de España.

Sin embargo, los trabajadores de Nissan le acusan de no haber defendido el empleo y la permanencia de las fábricas de la multinacional japonesa en España. «Ha tenido relación con Nissan y es un alto cargo de Renault. Y es el presidente de la patronal Anfac. Tiene que decir algo, ¿dónde está?», se preguntan fuentes del Comité de Empresa de la firma.

«Tenemos que hacer llegar todos los mensajes al señor José Vicente de los Mozos, alguien que siendo presidente de Anfac no ha hecho nada por ayudarnos, todo lo contrario», señalan estas fuentes. «El señor José Vicente no se puede lavar las manos en este asunto, ni como directivo de Renault ni como presidente de Anfac», advierten.

De los Mozos estuvo presente en febrero en la reunión que mantuvieron los primeros ejecutivos de la alianza Renault-Nissan con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Tras ese encuentro, el líder del Ejecutivo aseguró en una red social que «el mantenimiento del empleo en la planta de Nissan en Barcelona está garantizado». «Durante nuestro encuentro en Davos, el Gobierno y la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi hemos reafirmado nuestra voluntad para seguir trabajando juntos para asegurar la viabilidad de la factoría», insistió Sánchez en febrero. Nada más lejos de la realidad.

Hasta el momento se desconoce que De los Mozos haya realizado una declaración pública sobre el cierre de Nissan, algo lógico al ser un alto directivo de la alianza, pero que desde la plantilla critican por ser también el presidente de Anfac. Las declaraciones sobre este tema las ha realizado el director general de la patronal.

Por eso está en el punto de mira. El pasado martes los trabajadores ya hicieron una primera movilización en un concesionario de la marca francesa en Barcelona, en la Avenida de los Países Catalanes, 24, en Esplugues de Llobregat. La presión sobre Renault y De los Mozos continuará en los próximos días por parte de los trabajadores.

Pérdidas

Las empleados tratan de obligar así a la empresa a dar marcha atrás en un decisión sobre la que se sospechaba desde hacía tiempo. La firma ya perdió en España hasta marzo de 2019 -último publicado en el Registro Mercantil- más de 247 millones de euros, frente a unos beneficios de 25 millones hasta marzo de 2018.

Las ventas de Nissan en España también se redujeron en el ejercicio marzo 2018-marzo 2019. En concreto, la marca facturó en nuestro país 2.413 millones frente a los 2.456 del año anterior. A cierre de marzo de 2020, la marca ha notificado una caída de las ventas en España del 40%.

En cuanto a la producción, en 2019 se redujo un 15% en la planta de la Zona Franca debido a la finalización del modelo Pulsar a finales de junio de 2018, que redujo las unidades producidas un 77%, y a la disminución en la producción del volumen NV200 en un 28%.

En cambio, en la planta de Ávila la producción hasta marzo de 2019 creció un 35% -por el incremento del modelo Cabstar-, y en Palencia se redujo un 7%, «compensando por el incremento de Ávila», dice la compañía en la Memoria de 2019.

El resultado es la propuesta de cierre de las tres plantas, la de automóviles y las otras dos de motores y componentes en Sant Andreu, aunque el coste de abandonar la Zona Franca se estima en casi 1.500 millones de euros, según publicó el diario ‘La Vanguardia’.

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