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Pagar impuestos por vivir con tus padres: Hacienda lanza un aviso importante

impuestos por vivir con tus padres
Blanca Espada

Durante años, volver a casa de los padres o seguir viviendo con ellos ha sido una salida natural cuando la economía no era la esperada o también cuando el precio del alquiler no deja de subir y es del todo imposible emanciparse. Sin embargo ya en 2025 este tipo de situación dio un giro con un control por parte de Hacienda que parece que se mantiene. De hecho, la Agencia Tributaria empezó a mirar con lupa algo que, hasta hace poco, parecía irrelevante y es el hecho de que un hijo adulto resida en una vivienda que pertenece a sus progenitores sin pagar nada. Así, lo que para muchas familias es un gesto de apoyo, para Hacienda puede tener otro nombre y generar la obligación de pagar impuestos por vivir con tus padres.

La clave está en cómo interpreta el Estado el hecho de vivir gratis con los padres o en concreto, vivir en una casa (puede ser una segunda residencia) que en realidad, pertenece a los padres dado que si esto ocurre, la Agencia Tributaria considera que ese ahorro mensual no es sólo un alivio familiar, sino un incremento patrimonial. Y es que, si alguien que debería estar pagando una renta en el mercado, no lo hace porque sus padres se la ceden, Hacienda entiende que está recibiendo un beneficio económico equivalente. Y un beneficio sin contraprestación puede convertirse, jurídicamente, en una donación encubierta. El aviso ha puesto en alerta a miles de familias. Sobre todo porque no hablamos de teoría. En las últimas interpretaciones normativas ya aparece claramente la posibilidad de exigir el pago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones cuando se determina que existe una cesión gratuita con valor económico. Y aquí es donde empiezan las dudas: ¿cuándo es convivencia familiar normal y cuándo se considera donación?

Pagar impuestos por vivir con tus padres: Hacienda lanza un aviso importante

Para saber si se trata o no, de una donación encubierta, la Agencia Tributaria distingue entre situaciones que forman parte de la dinámica familiar y otras en las que considera que hay independencia real y, por tanto, un valor económico.

En los casos de convivencia familiar dentro de la misma vivienda, donde se comparten espacios, gastos y vida diaria, Hacienda suele ser más flexible. Se entiende como parte del deber de auxilio familiar, algo natural y no sujeto a tributación. El problema surge cuando los padres ceden a un hijo una segunda vivienda, un piso distinto al habitual, sin contrato de alquiler ni documento que regule esa situación. Ahí es donde Hacienda puede estimar una renta de mercado y exigir el pago del impuesto.

La valoración puede alcanzar cifras elevadas en ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga, donde una habitación o un pequeño estudio pueden superar fácilmente los 800 euros mensuales. Si esa cantidad se considera un beneficio anual, el resultado es que el hijo podría tener que tributar por una donación de más de 9.000 euros.

Cada comunidad aplica su propia fiscalidad

España no es homogénea en materia de donaciones. Comunidades como Madrid o Andalucía cuentan con bonificaciones de hasta el 99 % en las transmisiones entre padres e hijos, lo que en la práctica reduce el coste a casi cero. Pero otras autonomías tienen sistemas mucho más estrictos que pueden convertir esta situación en un golpe económico inesperado.

Los asesores fiscales llevan tiempo advirtiendo de que Hacienda cruza datos de consumo eléctrico, empadronamiento, declaraciones de la renta y otros registros para detectar indicios de que una persona reside realmente en un inmueble que no coincide con lo declarado. Lo que antes podía pasar desapercibido empieza ahora a ser objeto de revisión sistemática.

Cómo evitar problemas con Hacienda

La recomendación de los expertos es muy clara: no dejar nada sin documentar. Si los padres ceden una vivienda a un hijo, lo ideal es formalizar un contrato, aunque sea simbólico. Puede ser un contrato de alquiler con una renta mínima o un contrato de comodato, que permite el uso gratuito del inmueble sin considerarse donación. Lo importante es que exista un documento firmado que refleje la voluntad de ambas partes y evite que Hacienda lo interprete a su manera.

Esta documentación también protege en situaciones donde el hijo contribuye a determinados gastos del hogar o realiza aportaciones económicas irregulares. Todo lo que pueda aclarar la relación y evitar la presunción de donación resulta útil.

Un problema social que se agrava con la presión fiscal

Todo este aviso aparece además en un contexto nada sencillo. Cada vez cuesta más irse de casa y no por falta de ganas, sino porque los sueldos y los precios del alquiler no encajan por ningún lado. Muchos jóvenes rozan la treintena sin poder emanciparse y dependen, casi obligados, de la ayuda de sus padres. Por eso la reacción de varias asociaciones ha sido bastante crítica. Consideran que Hacienda está poniendo el foco justo en el único apoyo que todavía funciona cuando todo lo demás falla.

Y esto deja a las familias en una situación incómoda. Lo que antes era algo normal para ayudar a un hijo, ahora requiere mirar también la letra pequeña. No basta con la intención. Hace falta un papel, un acuerdo, algo que evite malentendidos con el fisco. En función de cómo se documente esa convivencia, puede ser un alivio o convertirse en un problema inesperado.

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