Ahorro hogares

La fragilidad de la economía doméstica en España: el 56% de los hogares llega a fin de mes con dificultad

Esta presión se traduce en una mayor acumulación de retrasos en pagos, recortes en gastos cotidianos y precariedad laboral

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Alicia Bonilla
  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

La economía de las familias españolas cada vez es más frágil, principalmente para aquellas personas que viven en las grandes ciudades. En concreto, el 56% de los hogares en las grandes ciudades llega a fin de mes con dificultad, una cifra que convierte a los entornos urbanos más poblados en los territorios donde la economía doméstica se encuentra más tensionada.

De esta forma, esta presión se traduce en una mayor acumulación de retrasos en pagosrecortes en gastos cotidianos y precariedad laboral, configurando un escenario que compromete el bienestar económico de una parte significativa de la población urbana.

Estas dificultades se reflejan principalmente en la capacidad de los hogares para cubrir gastos esenciales. En las grandes ciudades, casi dos de cada diez hogares han retrasado el pago de los suministros básicos —luz, agua, gas o calefacción— al menos una vez durante el año, el doble que en los pequeños municipios, donde esta situación afecta al 7% de los hogares, según el análisis territorial de Foro NESI, elaborado a partir de los datos del IX Informe FOESSA.

Hogares y tensión financiera

Asimismo, cuando la tensión financiera se mantiene, el impacto se extiende a otros ámbitos del presupuesto familiar: el 62% de los hogares en grandes ciudades declara dificultades para afrontar otros gastos, como material escolar, gastos imprevistos o la necesidad de recurrir a ahorros para cubrir el día a día.

El informe pone de relieve también que el empleo es uno de los factores clave para la estabilidad de la economía doméstica. En este sentido, también presenta fuertes diferencias territoriales. En las grandes ciudades, el 27% de la población trabaja de forma irregular o informal, mientras que en el resto de territorios esta cifra no supera el 6%.

Problemas con la vivienda

De forma complementaria, el informe muestra que estos retrasos también se trasladan a los pagos de la vivienda: en las grandes ciudades —incluyendo Madrid y Barcelona— entre un 6% y un 7% de los hogares ha experimentado retrasos en el pago. No obstante, ante situaciones de estrés económico, los hogares tienden a priorizar el pago de la vivienda, desplazando parte de la presión financiera hacia otros gastos esenciales, como los suministros.

Esta presión sobre la economía del hogar termina teniendo consecuencias más severas. Precisamente, el estudio señala que el 43% de los hogares en las grandes ciudades se ha enfrentado a problemas relacionados con la vivienda —como avisos de corte de suministros, amenazas de desalojo o cambios forzados de vivienda—, el doble que en los pequeños municipios (22%). Un dato que evidencia cómo la tensión económica en los entornos urbanos puede derivar en situaciones de mayor inestabilidad y vulnerabilidad.

Se reduce el gasto en ocio

Finalmente, el ajuste llega también al consumo y a la vida social: el 61% de las familias urbanas ha tenido que reducir el gasto en ocio, casi 20 puntos más que en ciudades pequeñas y municipios rurales, lo que pone de relieve que una mayor oferta de actividades no implica necesariamente que sean accesibles para todas las familias.

Por tanto, la vulnerabilidad económica aumenta a medida que crece el tamaño de la ciudad.

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