Vivienda

Experto inmobiliario: «Marcharse de un piso de alquiler en los primeros 6 meses puede salir más caro de lo que imaginas»

piso de alquiler
Blanca Espada

Encontrar un piso de alquiler no es nada fácil y cuando por fin damos con uno que nos gusta, lo normal es firmar pensando que vamos a quedarnos durante bastante tiempo. Pero las cosas pueden cambiar ya que de repente, puede surgir un trabajo en otra ciudad, una ruptura de pareja, problemas económicos o sencillamente la necesidad de mudarnos. El problema llega cuando esto sucede poco después de haber firmado el contrato y es algo que debemos tener muy en cuenta ya que dejar el piso durante los primeros meses puede tener un coste que muchos inquilinos no esperan.

Sobre ello ha advertido el experto inmobiliario Sergio Gutiérrez, cofundador y director de Excellence Real Estate Circle, en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram @sergio_excellence_circle. Gutiérrez se centra en los primeros seis meses del alquiler y en una duda bastante habitual: qué ocurre si necesitamos marcharnos antes y qué pasa entonces con la fianza que entregamos al propietario. ¿Se la puede quedar? ¿Tenemos que pagar de más por no cumplir lo firmado?.

Marcharse de un piso de alquiler en los primeros 6 meses puede salir caro

«Durante los primeros seis meses de contrato no tienes derecho a marcharte cuando tú quieras», explica Gutiérrez. El experto recuerda que abandonar el piso antes de ese momento no entra dentro del desistimiento que contempla el artículo 11 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), y en la que se deja claro que se establece que el  el inquilino puede desistir del alquiler cuando hayan pasado al menos seis meses desde la firma. De ahí la importancia de mirar cuánto tiempo llevamos viviendo en el piso antes de comunicar al casero que queremos dejarlo. Si todavía estamos dentro de ese primer semestre, la situación cambia.

Gutiérrez explica que una salida anterior puede considerarse un incumplimiento del contrato y que el propietario puede reclamar cantidades pendientes. Entre ellas, el experto habla de las rentas necesarias para completar esos primeros seis meses y señala también que el dinero adeudado puede compensarse con la fianza. Esto explica por qué un inquilino puede encontrarse con que el casero no le devuelve todo el depósito después de marcharse antes de tiempo. Como dice Gutiérrez en el vídeo, «no es un truco del casero». Antes de dar por perdido ese dinero o asumir que necesariamente tiene que ser devuelto, habrá que comprobar qué se firmó y qué cantidades pueden estar pendientes.

Lo que dice la LAU sobre dejar un piso de alquiler

El artículo 11 de la LAU no sólo explica que tienen que haber transcurrido al menos seis meses para dejar el piso alquilado, sino que además, hay que avisar al propietario con una antelación mínima de 30 días. Eso significa que cumplir los seis meses tampoco nos permite decir hoy que nos marchamos mañana y dar por terminado el asunto. Si queremos acogernos a este derecho tendremos que comunicarlo con tiempo al arrendador.

También conviene revisar el contrato porque puede existir una cláusula de indemnización. La propia LAU permite pactar que el inquilino pague al propietario una cantidad equivalente a una mensualidad de la renta por cada año que quede por cumplir. Cuando el periodo pendiente sea inferior a un año, se calcula la parte proporcional. Este último detalle es importante porque no todos los contratos incluyen necesariamente esa indemnización. Gutiérrez advierte precisamente de la confusión que existe en torno a este punto. Haber superado los seis meses permite desistir, pero eso no quiere decir que marcharse vaya a salir siempre gratis.

Qué ocurre con la fianza si dejamos el alquiler

La fianza suele ser una de las primeras preocupaciones cuando llega el momento de abandonar una vivienda. El inquilino cuenta con recuperar ese dinero, pero pueden existir cantidades pendientes que compliquen su devolución. En el supuesto que plantea Gutiérrez, si alguien se marcha durante los primeros seis meses y existe una deuda derivada de esa salida, el propietario puede utilizar la fianza para compensar las cantidades que correspondan. De ahí que el experto insista en que antes de marcharnos comprobemos en qué situación estamos y qué recoge exactamente nuestro contrato.

Además, una cosa es la fianza y otra pensar que podemos utilizarla libremente como sustituta de la última mensualidad. Si existen discrepancias entre propietario e inquilino sobre las cantidades pendientes, será necesario determinar qué corresponde pagar en cada caso.

El consejo del experto si tienes que irte antes

Puede ocurrir que sepamos todo lo anterior y aun así no tengamos otra opción que dejar la vivienda antes del sexto mes. En ese caso, Gutiérrez propone algo mucho más sencillo antes de entrar en un conflicto con el propietario: hablar con él. Según cuenta, muchos caseros aceptan negociar y pueden llegar a perdonar la indemnización o parte de las cantidades que corresponderían por ese periodo inicial. Sobre todo, añade, cuando resulta fácil encontrar rápidamente a otro inquilino para ocupar la vivienda.

Pero no es algo que el arrendatario pueda dar por hecho, ya que dependerá del acuerdo al que llegue con el propietario, aunque sí que puede evitar que una mudanza inesperada termine convirtiéndose también en un problema económico. Antes de entregar las llaves conviene entonces revisar el contrato, comprobar si ya han pasado seis meses y hablar con el casero. Irse de un piso puede parecer tan sencillo como hacer las maletas, pero hacerlo demasiado pronto puede salir bastante más caro.

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