SAPA «no vale nada fuera de Indra» y tendrá que ‘tragar’ con la continuidad de Escribano

SAPA Placencia se ha convertido en la mayor oposición a la presidencia de Ángel Escribano en Indra y a su proyecto de fusionar la compañía con su empresa familiar, EM&E. Sin embargo, si finalmente fructifica el acercamiento entre éste y el Gobierno adelantado por OKDIARIO, la empresa guipuzcoana no tendrá más remedio que aceptar la continuidad de Escribano como presidente.
«SAPA no vale nada fuera de Indra. No le queda más remedio que quedarse en el capital aunque Escribano continúe como presidente, tendrá que tragar y seguir adelante», explica un accionista de la compañía tecnológica y de defensa.
Como informó OKDIARIO, SAPA gana más con el dividendo de Indra (unos 3,5 millones) que con su propia actividad de defensa (2,89 millones). Además, este dividendo le compensa de las pérdidas que le ocasiona la estructura de financiación (collar) de su 7,94% en el capital de Indra: tiene que pagar al banco de inversión si la acción sube o baja de determinados niveles.
Por tanto, necesita seguir siendo accionista de Indra por el dividendo. Pero no sólo por eso. Las fuentes citadas explican que la empresa que preside Jokin Aperribay (el presidente de la Real Sociedad) necesita a Indra para acceder a los jugosos contratos que está adjudicando el Ministerio de Defensa por el incremento del gasto impuesto por la OTAN.
«SAPA necesita a Indra para acceder a los PEM [Programas Especiales de Modernización] de Defensa, porque quiere participar en todos los proyectos de vehículos militares con sus transmisiones», explican las fuentes.
A dos bandas
El problema entre SAPA e Indra pasa por la necesidad de SAPA de agradar a General Dynamics, la compañía norteamericana con la que tiene suscritos distintos acuerdos internacionales con los que opta a concursos de Defensa en Estados Unidos. Esa relación es incompatible, a día de hoy, con una buena relación con Indra.
Es decir, SAPA está jugando a dos bandas: la de Indra y la de General Dynamics, que ha recurrido las adjudicaciones de los PEM casi en exclusiva a Indra y Escribano, y han dejado fuera a su filial española, Santa Bárbara. Pero las fuentes explican que le interesa mucho más participar en los proyectos españoles, que ya han sido adjudicados, mientras que los de EEUU están en el aire y no está claro que General Dynamics vaya a elegirla a ella y no a una empresa norteamericana, como prefiere el Gobierno de Donald Trump.
Además, hay bastantes quejas de la cúpula militar sobre las citadas transmisiones de SAPA, ya que aseguran que fallan constantemente en vehículos como el famoso Dragón 8×8 del Ejército de Tierra.
Guerra en vías de solución
Como adelantó este periódico, la guerra abierta entre Moncloa y Escribano está en vías de solución con un acercamiento entre ambas partes. El Gobierno rechaza de plano la fusión de Indra y EM&E tal como estaba planteada porque daría la mayoría en el accionariado (y, en consecuencia, el control de la empresa) a Escribano y al fondo Amber de Joseph Oughourlian por encima de la SEPI (que posee 28% actualmente).
Para evitarlo y salvar la operación -y evitar así una fuga de inversores internacionales-, se han propuesto fórmulas como que la SEPI compre el 51% de EM&E antes de fusionarla con Indra o que ésta cree una filial de defensa que sería la que se fusione con la empresa de los Escribano sin alterar la estructura de la matriz. Con estas opciones, Escribano podría seguir como presidente de Indra pero sin mayoría accionarial, es decir, en la misma situación en que se encuentra ahora.
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