Lío por el déficit: Guindos quiere cumplir el objetivo en 2017 y Montoro en 2018

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Las discrepancias en el Gobierno continúan incluso estando en funciones. Y esta vez la espoleta ha sido la senda de consolidación del déficit público. A juicio de algunos miembros del Ejecutivo, no se entiende la manera en que se han conducido las negociaciones con Bruselas. “La Comisión Europea estaba dispuesta a abrir la mano. Nos podrían haber concedido dos años más para cumplir con el 3% de objetivo de déficit, pero en cambio sólo les hemos pedido uno. Ni siquiera se ha intentado conseguir una prórroga más amplia”, explica perpleja una fuente cercana al Gabinete popular.

Mientras que Montoro hubiese preferido dos años más so pretexto de no estrangular la economía, ésa no ha sido la postura de Guindos. El titular de Economía ha llevado las riendas de las conversaciones con la Comisión, y en esta ocasión se ha mostrado partidario de arreglar el desaguisado de las cuentas públicas cuanto antes.

“No podemos arriesgarnos a perder la credibilidad en un momento en el que la coyuntura económica exterior todavía arroja muchas dudas. Hay que bajar la deuda ahora que se puede, aprovechando las altas tasas de avance del PIB. No olvidemos que el crecimiento potencial de la economía se está reduciendo y que conforme esto ocurra costará más reducir el déficit y la deuda. Se trata de tener un poco de visión a medio plazo porque los retos que se nos presentan son aún muy importantes”, comenta una de las voces próximas a este campo.

En términos políticos, de estas posiciones se podría inferir que Montoro está barajando la posibilidad de volver a gobernar y, por lo tanto, quiere tener el camino de la consolidación fiscal ya allanado y sin agobios. Por el contrario, Guindos estaría considerando la amenaza de un Gobierno de izquierdas. Al sólo contar con un año de aplazamiento, la Comisión y el Consejo Europeo tendrían que irrumpir en plena campaña electoral con sus recomendaciones, recordando que todavía existe una lista de deberes ineludibles. Máxime cuando la formación de Gobierno se podría alargar ‘sine die’, imposibilitando la elaboración de unos Presupuestos imprescindibles para situar el déficit por debajo del 3% del PIB. En definitiva, se trataría de no dejarle todo el trabajo hecho al siguiente Ejecutivo. Y quizás por eso, Rajoy se ha decantado por esta opción.

Por otra parte, fuentes radicadas en Bruselas señalan que todo está en el aire en tanto en cuanto se desconozca quién va a ocupar la Moncloa. Sin embargo, el Gobierno de Rajoy estaría intentando cerrar como fuera la relajación del déficit con tal de evitar que sea un Ejecutivo de izquierdas el que se lleve la medalla por obtener un aplazamiento. De ahí las palabras de Margallo aduciendo que en Europa se habían pasado cuatro pueblos con la austeridad. En realidad, todo es ya pura campaña.

Otro motivo no menor para solicitar un año en lugar de dos estriba en que el Ejecutivo comunitario exigiría una mayor condicionalidad a cambio de dos años. Es decir, el comisario Moscovici nos pediría más reformas.

En el entorno de Bruselas nadie espera que España alcance el 3,6% propuesto por el Gobierno en el Plan de Estabilidad. Sin embargo, el Ejecutivo de Mariano Rajoy se muestra confiado respecto al cumplimiento de este año gracias al excelente comportamiento de la economía en lo que llevamos de ejercicio, muy por encima de cualquier previsión. Aunque la Comisión apunta que el déficit se va a desviar en 3.000 millones respecto a lo que afirma el Gobierno, el PIB ha crecido en el primer trimestre un 0,8%, bastante más que lo vaticinado por Bruselas. Y todo apunta que en el segundo trimestre puede avanzar a un ritmo similar empujado por el buen tono del mercado laboral y, por ende, del consumo. De seguir así, la propia evolución de la actividad podría inflar las arcas públicas facilitando la consecución del objetivo. De hecho, la recaudación por IVA y Seguridad Social está exhibiendo signos alentadores. Todo depende de que que no se incurra en más gastos extraordinarios o electoralistas, de que se ate bien a las Comunidades Autónomas y de que la caja de IRPF y Sociedades no se hunda demasiado por la rebaja de impuestos. El día 18 de este mes se conocerán las conclusiones de la Comisión y si la multa a España por su indisciplina se reduce a cero euros, tal y como prevé el Gabinete de Mariano Rajoy.

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