Asalto al Congreso en Brasil

La crisis de Brasil amenaza a Telefónica, Santander o Iberdrola por la posible caída del real

Brasil
Enfrentamiento entre la Policía y manifestantes en su asalto al Congreso en Brasil (Foto_ Europa Press - Télam)
Eduardo Segovia
  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

La Bolsa española reaccionó de forma muy moderada al asalto al Congreso en Brasil: aunque el Ibex bajó en un día alcista para el resto de Europa, las caídas de los valores con más exposición a ese país fueron muy moderadas. Los inversores no esperan que los disturbios vayan a ir a más. No obstante, sí existe un riesgo para Telefónica, Santander o Iberdrola: la posible caída de la cotización del real brasileño.

El Ibex español es el índice mundial con mayor exposición a Brasil (quitando el propio Bovespa local, claro): Santander obtiene un 20% de su beneficio en ese país, prácticamente lo mismo que Telefónica, e Iberdrola tiene una dependencia del 15%. Asimismo, supone más del 10% de los resultados de Mapfre y un 6% de los de Naturgy. Por tanto, hay mucho en juego en la crisis brasileña.

En 2022, la evolución del real ha jugado a favor de las empresas españolas, incluso después de la victoria electoral de Lula, gracias a la tranquilidad que proporcionó la elección de un moderado como ministro de Finanzas y a la confianza que inspira el gobernador del Banco de Central Brasil, el ex del Santander Roberto Campos (siempre que Lula permita que agote su mandato hasta 2024).

De hecho, tanto el real como el Bovespa se han beneficiado de la salida de capitales de Rusia en busca de otros países emergentes. El crecimiento económico y la teórica estabilidad institucional habían convertido a Brasil en el destino favorito de estos inversores.

El referéndum catalán

Ahora, lo que está en duda es la citada estabilidad a la vista de los acontecimientos de estos días. El peligro es que se extienda el temor a una posible ruptura del orden constitucional y que el dinero extranjero, miedoso por naturaleza, se vaya tan rápido como llegó el año pasado.  Eso provocaría una subida de la prima de riesgo y, sobre todo, una devaluación de la divisa. En España tenemos el precedente del referéndum ilegal de Cataluña, que también extendió la desconfianza de los inversores en el país.

“Aunque el reto fiscal para 2023 en Brasil ya era sobradamente conocido, ahora hay que sumar el riesgo institucional. Sabemos que los inversores extranjeros huyen de este tipo de riesgos, con lo que ahora no debería ser diferente. Brasil ya tiene un historial negativo de agitación política que ha afectado gravemente a sus activos brasileños en el pasado. Es probable que el flujo de capital de compradores extranjeros que entró en el mercado brasileño recientemente se deshaga, y los inversores deberían esperar hasta que el escenario político y fiscal se alinee”, opina Eduardo Moutinho, analista de Ebury.

El precedente turco

La conclusión es este experto es que «la cotización del real frente al dólar y los tipos de interés pueden sufrir con la salida de posiciones en la moneda nacional». Ése es el mayor riesgo al que se enfrentan las multinacionales españolas. Y hay un precedente muy claro: Turquía, donde el desplome de la lira le ha costado cientos de millones en provisiones al BBVA a pesar de que el negocio en el país va relativamente bien.

No obstante, todo puede quedar en un susto si los acontecimientos se reconducen como ocurrió en el asalto al Capitolio de Estado Unidos. El rechazo mayoritario de la población brasileña, de la comunidad internacional y del propio Bolsonaro hace que sea el escenario más probable. Ahora bien, para que las aguas vuelvan a su cauce hace falta que Lula no tome medidas excepcionales como respuesta. Y ése es otro riesgo que temen los mercados.

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