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Los expertos en frigoríficos están de acuerdo: «No cambiar las gomas del frigorífico puede aumentar el consumo eléctrico hasta un 30%»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El frigorífico es uno de los electrodomésticos que más tiempo permanece encendido en casa. Funciona las 24 horas y, por eso, cualquier fallo que reduzca su eficiencia puede terminar repercutiendo en la factura de la luz. Entre los elementos que conviene revisar está uno que suele pasar desapercibido: la goma de la puerta.

Esta pieza tiene una función sencilla pero esencial: impedir que el aire frío salga del interior y que el aire caliente entre. Cuando la goma está deteriorada, deformada o simplemente sucia, la puerta deja de cerrar correctamente y el frigorífico necesita trabajar durante más tiempo para mantener la temperatura.

Cómo una goma deteriorada puede aumentar el consumo del frigorífico

El problema empieza cuando se pierde la hermeticidad. El aire caliente entra en el interior, la temperatura sube y el compresor tiene que activarse con mayor frecuencia para recuperar el frío.

Es un proceso continuo que puede traducirse en un mayor consumo eléctrico y, a largo plazo, en un desgaste prematuro del aparato.

Además, una mala junta no es el único factor que influye en la eficiencia. La acumulación de polvo en las rejillas traseras, una ventilación insuficiente o una temperatura demasiado baja también pueden obligar al frigorífico a trabajar más de lo necesario.

La OCU señala que las juntas de la puerta son las encargadas de evitar que el aire frío se escape y advierte de que, cuando los sellos están deteriorados, el aparato tiene que esforzarse más y aumenta su consumo energético.

Por eso, no conviene asumir que un frigorífico antiguo consume necesariamente más que uno nuevo. El estado general del aparato, su ventilación y, especialmente, el cierre de la puerta también son determinantes.

El truco del papel para comprobar la goma de la nevera

Según Qué!, un frigorífico con fuga de aire puede consumir hasta un 30% más de electricidad. Existe una comprobación doméstica muy sencilla que permite detectar una posible fuga de aire en menos de un minuto. Solo hace falta una hoja de papel. Luego, sigue estos pasos:

Conviene repetir la prueba en distintos puntos, sobre todo en las esquinas y en la parte inferior. Si el papel se desliza sin apenas resistencia puede existir una fuga de aire.

Por otro lado, es recomendable limpiar primero la goma y, si está deformada o endurecida, intentar recuperar su forma antes de sustituirla.

Cómo mantener las gomas del frigorífico en buenas condiciones y ahorrar energía

La limpieza periódica puede evitar que pequeños restos de grasa, suciedad o humedad impidan que la puerta cierre correctamente. Basta con utilizar agua tibia y jabón neutro y secar bien después.

También es recomendable mantener el frigorífico entre 3 y 5 grados, evitar introducir alimentos calientes y dejar espacio suficiente alrededor para favorecer la ventilación. Estas medidas ayudan a que el compresor funcione de forma más eficiente.

Si la goma está rota, muy endurecida o deformada y ya no recupera su forma, lo más práctico suele ser sustituirla. Es una intervención mucho más sencilla y económica que cambiar el compresor o comprar otro frigorífico. Revisar esta pieza cada pocos meses permite detectar el problema antes de que se traduzca en un mayor consumo eléctrico.