Con sólo 23 años, Santi decidió elegir la profesión más demandada en España: «Existe la creencia de que ganamos poco, pero con tres reformas mensuales puedo sacar más de 5.000 euros»
Un joven que estudió Telecomunicaciones, ha acabado siendo albañil y ha querido hablar de ello
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Encontrar un albañil, un fontanero o un electricista se ha convertido en un problema para muchas empresas españolas. No porque hayan desaparecido estos oficios, sino porque cada vez cuesta más encontrar trabajadores jóvenes que quieran dedicarse a ellos. La construcción es uno de los sectores donde más se nota ya que las cifras sitúan que buena parte de sus profesionales supera ya los 45 años y las empresas llevan tiempo alertando de las dificultades para cubrir determinados puestos, sobre todo aquellos que requieren experiencia y conocimientos específicos.
Sin embargo Santiago Carpintero es un joven que tiene 23 años y que parece ir en la dirección contraria. Estudió un grado medio de Telecomunicaciones pero finalmente decidió dedicarse a la albañilería, un trabajo que conocía desde mucho antes de plantearse su futuro profesional. Hoy se dedica a las reformas y muestra parte de su día a día en redes sociales. También habla de dinero, uno de los asuntos que más dudas genera cuando se piensa en este tipo de trabajos. «Existe la creencia de que ganamos poco, pero con tres reformas mensuales puedo sacar más de 5.000 euros», asegura.
Con sólo 22 años, Santi decidió elegir la profesión más demandada en España
La albañilería no era algo desconocido para Santiago cuando decidió convertirla en su profesión. Su padre también es albañil y él empezó a acompañarlo y a trabajar siendo bastante joven. De hecho, durante la ESO ya aprovechaba las tardes libres para ir a la obra. «Cuando no tenía exámenes, me iba a trabajar por las tardes», ha contado al recordar aquellos años.
Después llegó el momento de seguir estudiando y eligió Telecomunicaciones. Tampoco entonces dejó completamente la construcción. Él mismo reconoce que, cuando no tenía ganas de estudiar, volvía a la obra. Con el tiempo acabó teniendo bastante claro qué prefería hacer. «Es lo que realmente me gusta. Lo llevo como si no fuera un trabajo, como si fuera una rutina de lo que más me gusta», explicó en el podcast Sector Oficios. Su decisión no es la habitual entre los trabajadores de su edad. La construcción lleva años viendo cómo aumenta la edad media de sus plantillas mientras cuesta incorporar gente joven. Según BBVA Research, más de la mitad de los ocupados del sector tiene más de 45 años. A la falta de jóvenes se suma otra dificultad: determinados puestos necesitan años de práctica y no pueden cubrirse de un día para otro.
Faltan trabajadores en la construcción
El sector lleva tiempo avisando del problema. La Confederación Nacional de la Construcción ha situado en cientos de miles los trabajadores que serían necesarios para atender las necesidades de mano de obra. Y no se trata únicamente de albañiles. También faltan fontaneros, electricistas, carpinteros y otros perfiles relacionados con las reformas y la edificación. Santi cree que detrás de esta situación también está la forma en la que durante años se han visto estos trabajos. «Ahora toda la gente quiere estudiar, que es lo suyo, estudiar, pero también hay trabajos de toda la vida como carpintería, fontanería, albañilería, electricidad… que se están perdiendo», explica.
El problema puede hacerse más visible conforme se jubilen quienes ahora sostienen buena parte del sector. El propio joven plantea la cuestión de una forma muy sencilla: si dentro de unos años muchos de los profesionales actuales ya no están trabajando y apenas han entrado jóvenes para sustituirlos, alguien tendrá que seguir construyendo y reformando viviendas.
«Con tres reformas mensuales puedo sacar más de 5.000 euros»
El sueldo es otro de los argumentos que Santi utiliza cuando habla de su profesión. Existe la idea de que trabajar como albañil significa necesariamente cobrar poco, algo con lo que él no está de acuerdo. Según cuenta, realizando varias reformas puede alcanzar ingresos que no siempre se asocian a este tipo de oficio. «Existe la creencia de que ganamos poco, pero con tres reformas mensuales puedo sacar más de 5.000 euros», afirma. Eso no significa, sin embargo, que un albañil cobre habitualmente esa cantidad. En su caso habla de los ingresos que puede conseguir realizando reformas por su cuenta, una situación distinta a la de un trabajador contratado por una empresa.
Trabajar como autónomo también supone hacerse cargo de materiales, desplazamientos, herramientas, impuestos y otros gastos derivados de la actividad. Además, los ingresos dependen del número y del tipo de encargos que se consigan cada mes. Aun así, para Santi las posibilidades económicas del oficio son mayores de lo que muchos jóvenes creen cuando tienen que decidir qué estudiar o a qué dedicarse.
Los oficios buscan una nueva generación
Santi también ha llevado su trabajo a las redes sociales a través de su cuenta @reformasanti, donde enseña reformas y explica algunas de las tareas que realiza habitualmente. Es una manera de mostrar la albañilería desde dentro y, sobre todo, de acercarla a personas de su edad que quizá nunca se habían planteado aprender un oficio. Para él, la falta de trabajadores terminará teniendo consecuencias también en lo que se paga por estos servicios. «Soy partidario de que el día de mañana, cuando no haya nadie, vamos a estar solos y se va a ganar mucho dinero con estos puestos», señala.