Caso Begoña Gómez

Moncloa anima también a Begoña Gómez a alegar vulneración de derechos para que el Constitucional tenga la última palabra

La aceptación parcial de estas cuestiones previas podría forzar la repetición de parte de la instrucción, retrasando más el juicio.

Begoña Gómez
Begoña Gómez. (EP)
Esther Jaén

En Moncloa se plantean el juicio a Begoña Gómez como una carrera de fondo, que «hay que planificar bien desde el principio, para llegar con fuerzas a la meta», según asegura un cargo del Gobierno de Pedro Sánchez a OKDIARIO. Precisamente por eso, el entorno del presidente, que sigue de cerca estas cuestiones jurídicas, ya ha aconsejado que se invoque «vulneración de derechos fundamentales» antes de dar comienzo el juicio, en las cuestiones previas. Se trata de una acción imprescindible para, llegado el caso, poder recurrir al final del proceso al Tribunal Constitucional.

A la mesa del presidente del Gobierno y a la del matrimonio Sánchez-Gómez no dejan de llegar sugerencias en estos días de colaboradores y amigos, varios de ellos juristas en ejercicio, que proponen diferentes líneas de defensa para la esposa de Sánchez. Una que está siendo recurrente es que la mujer del presidente plantee que ha sido víctima de «reiteradas vulneraciones de derechos fundamentales», provocadas por la instrucción del juez Juan Carlos Peinado. Así lo confirman a este periódico fuentes próximas a Sánchez.

Reconocen estas mismas fuentes que la defensa de Begoña Gómez, así como la de su ex asesora, Cristina Álvarez, han denunciado ya en numerosas ocasiones ser víctimas de una vulneración de derechos, pero que sus denuncias o no han llegado a buen puerto, o han sido subsanadas a posteriori por un tribunal superior.

El propio ex letrado de Begoña Gómez, Antonio Camacho, lo reiteró en numerosas ocasiones durante la instrucción del juez Peinado, pero con o sin subsanación de la Audiencia Provincial de Madrid, el caso Begoña Gómez siguió adelante. Pero tanto él como otros de los juristas cercanos a Sánchez aconsejan plantearlas ahora, aunque son escépticos en los efectos que pueda causar en el presidente del tribunal que se ocupe de estas cuestiones previas.

Hay un denominador común en todas las voces que pretenden «echar una mano» a la mujer del presidente: hay que plantearlas ahora, para poder tramitar en el futuro un recurso ante el Tribunal Constitucional, por vulneración de derechos fundamentales. A partir de aquí, pocas de estas voces apuestan por la posibilidad de que se anule el juicio en este trámite previo.

Sin embargo, hay un nutrido grupo que entiende que se podrían aceptar parcialmente algunas de las consideraciones de la defensa de Begoña Gómez, pero advierten que eso no tiene por qué abocar a la anulación del juicio, aunque sí podría provocar la búsqueda de la subsanación y, por consiguiente, la repetición de parte de la instrucción realizada por Peinado, con lo que habría un considerable retraso en el calendario de celebración del juicio, que no creen que llegue, en el más veloz de los casos, hasta la segunda mitad de 2027.

En todo caso, si llega al Tribunal Constitucional, tras haber agotado también la vía del Tribunal Supremo, habrá pasado tiempo suficiente como para que la fotografía del órgano de garantías constitucionales difiera bastante de la actual. Muy probablemente ya no estará presidido por Cándido Conde Pumpido y con total seguridad ya habrá un nuevo Gobierno, tras la celebración de las próximas elecciones generales e, incluso, una nueva composición de fuerzas dentro del Constitucional.

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