Encontró una pepita de oro de más de 9 kilos mientras trabajaba con su tractor y 23 años después se vendió por 658.500 euros
Una jornada normal de trabajo terminó marcando un récord geológico
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Una pieza de oro puro descubierta por casualidad en pleno día de trabajo se ha convertido en la pepita más grande extraída de la tierra en el estado de Alaska. Más de dos décadas después del hallazgo, ha llegado a subastarse por un precio récord entre piezas geológicas y de coleccionismo.
Una piedra con suerte en el camino
El protagonista de la historia es Barry Clay, quien en 1998 estaba trabajando en la tierra con maquinaria pesada cerca de Ruby, una localidad en el interior de Alaska. Mientras trabajaba, la pala del vehículo se topó con un bloque compacto y pesado que resultó ser oro macizo, todavía fusionado de manera natural con cuarzo.
Tras pesarse, la muestra arrojó una cifra de poco más de 9 kilos de oro puro. La División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaka catalogó de inmediato el ejemplar como la pepita de mayor tamaño encontrada en la historia del estado.
El descubrimiento que nadie se esperaba
Encontrar oro en forma de polvo o pequeñas escamas es habitual en estas zonas, pero dar con un bloque tan grande resulta extraordinario en cualquier parte del mundo. Gracias a su alta densidad, el oro tiende a quedarse retenido en determinados puntos del cauce mientras el resto de material se dispersa. La pieza encontrada conservaba cuarzo adherido, lo que significaba que el bloque nunca llegó a desgastarse.
Una sorpresa con venta millonaria
Durante 23 años, la pepita permaneció fuera de la comercialización y estaba en manos de una colección privada. Ese largo periodo sin posibilidad de venta, sumado a su procedencia documentada y su estatus de récord estatal, disparó el interés y con eso su precio.
La puja se celebró a través de Heritage Auctions, una casa especializada en objetos raros y piezas numismáticas. El resultado acabó en una venta por 750.000 dólares estadounidenses, una cifra que, al cambio actual, ronda los 658.500 euros.
En el mercado del coleccionismo, no se paga únicamente por el peso del metal, sino por el conjunto. La forma natural de la pieza, la presencia de cuarzo, la documentación de su descubrimiento y el hecho de ser un ejemplar único, elevan su valor.
Una región con historia minera
Ruby y el eje central del río Yukón forman parte de una zona heredera de las fiebres del oro que atrajeron a miles de buscadores a distritos como Fairbanks, Nome o Klondike. A día de hoy, sigue habiendo pequeñas explotaciones familiares que continúan trabajando de forma estacional en la región, condicionadas por los breves veranos árticos y el deshielo.
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