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¿Cuál es la distancia mínima que debes dejar entre el frigorífico y la pared? Los electricistas coinciden

Frigorífico
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El frigorífico es uno de los electrodomésticos que más influye en el consumo energético de una vivienda. Un modelo con etiqueta A puede tener un consumo aproximado de 0,5 kWh al día, lo que supondría unos 2,24 € al mes y alrededor de 26,88 € al año. En el caso de una nevera con etiqueta C, el consumo podría situarse en torno a 0,9 kWh diarios, con un coste estimado de 4,02 € mensuales y 48,28 € anuales. Por su parte, un frigorífico con etiqueta G puede alcanzar aproximadamente 1,7 kWh al día, con un gasto cercano a 7,60 € al mes y 91,19 € al año. Estos valores son orientativos y pueden variar según el uso, las características del electrodoméstico, la temperatura seleccionada y la tarifa eléctrica contratada.

En este contexto, es de especial interés conocer la distancia que se debe mantener entre la parte trasera de la nevera y la pared para garantizar su correcto funcionamiento y ahorrar en la factura de la luz. Los electricistas coinciden en que dejar un pequeño margen de separación es imprescindible para favorecer la ventilación. Cuando está completamente pegado a la pared, ese calor puede acumularse y obligar al motor a trabajar durante más tiempo para mantener la temperatura interior.

Ésta es la distancia que debes dejar entre el frigorífico y la pared

Los electricistas recuerdan que los frigoríficos necesitan contar con espacio suficiente para «respirar», ya que generan calor a través de sus bobinas de condensación y, cuando la ventilación es insuficiente, el sistema debe realizar un esfuerzo extra para mantener la temperatura adecuada. Por lo tanto, es fundamental dejar unos centímetros libres alrededor de la nevera especialmente en la zona trasera y en los laterales, para favorecer la circulación del aire y evitar que el calor quede acumulado cerca del compresor.

¿Qué ocurre cuando el frigorífico queda demasiado pegado a la pared? El calor generado no tiene espacio para salir, por lo que el motor tiene que ponerse en marcha más veces y trabajar durante más tiempo para conservar estable la temperatura interior. Este esfuerzo adicional provoca un mayor gasto de electricidad y un mayor desgaste de las piezas internas del electrodoméstico por una razón muy simple: las bobinas necesitan liberar continuamente el calor acumulado y, si no disponen del espacio necesario, la capacidad de refrigeración puede verse afectada.

El compresor es una de las partes más sensibles a este problema. Una exposición constante a temperaturas elevadas alrededor del frigorífico aumenta la posibilidad de averías y reduce su vida útil. Teniendo esto en cuenta, es fundamental respetar la distancia recomendada por los fabricantes y mantener la nevera alejada de fuentes de calor como hornos, radiadores o lavavajillas. En definitiva, unos pocos centímetros de separación ayudan a conservar el electrodoméstico en mejores condiciones, reducen el desgaste y favorecen un consumo más eficiente.

«Si el espacio entre el refrigerador y las paredes circundantes es demasiado estrecho, el refrigerador no se ventilará adecuadamente, por lo que se puede formar condensación en su superficie exterior, lo que podría resultar en una menor eficiencia y facturas de electricidad más altas. Si el calor generado por el motor de aire frío (compresor) en la sala de máquinas en la parte posterior no puede dispersarse rápidamente, la capacidad de enfriamiento / potencia de enfriamiento del refrigerador puede degradarse significativamente. Asegúrese de que el producto esté al menos a 10 cm de distancia de la pared. Mantenga un espacio de al menos 2,5 cm entre la parte superior de la puerta del refrigerador y el gabinete en el que está instalado el frigorífico», detalla LG.

Consejos prácticos

Toma nota de algunos pequeños cambios en los hábitos pueden ayudar a reducir el gasto eléctrico y mejorar el funcionamiento del frigorífico, evitando esfuerzos innecesarios del motor y alargando su vida útil.

  • Ajustar correctamente la temperatura es una de las medidas más sencillas para mejorar la eficiencia. Mantener el frigorífico alrededor de 5 ºC y el congelador en torno a -18 ºC suele ser suficiente para conservar la mayoría de los alimentos sin necesidad de aumentar el gasto eléctrico.
  • Evitar abrir la puerta más veces de las necesarias también ayuda a reducir el consumo. Cada apertura permite que entre aire caliente en el interior, por lo que el aparato debe volver a trabajar para recuperar la temperatura adecuada.
  • La limpieza de la zona trasera del frigorífico es otro aspecto a destacar. El polvo acumulado en las bobinas o rejillas dificulta el intercambio de calor con el exterior y puede hacer que la nevera funcione peor.
  • Además, conviene descongelar el congelador periódicamente. Una acumulación de escarcha de apenas unos milímetros puede aumentar el consumo energético de forma considerable. Si el hielo vuelve a aparecer rápidamente después de la limpieza, puede ser una señal de que la puerta no cierra correctamente o de que es necesario revisar la junta.
  • Cuando se prevé una ausencia prolongada, es recomendable vaciar, limpiar y desconectar el frigorífico si no se va a utilizar.

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