Cajeros automáticos

Adiós a los cajeros automáticos de siempre: ya no vas a poder sacar ésta cantidad de dinero

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Blanca Espada

En los últimos años, el uso del dinero en efectivo ha quedado en un segundo plano, pero lo cierto es que no ha desaparecido. Muchas personas todavía van a los cajeros automáticos ya sea por costumbre o por necesidad, aunque el pago con tarjeta o móvil sea cada vez más habitual. Sin embargo, ese gesto tan cotidiano va a cambiar este año. De hecho, desde enero los bancos ya aplican un nuevo límite diario para retirar dinero en cajero, un tope que no figura en ninguna ley pero que marcará la operativa de millones de usuarios.

El cambio no responde únicamente a cuestiones técnicas. La Agencia Tributaria ha puesto el foco en los movimientos en metálico y las entidades financieras han decidido ajustar su operativa para alinearse con los umbrales que activan los controles fiscales. En la práctica, esto significa los cajeros automáticos ya no permitirán extracciones tan elevadas como antes, aunque el cliente siga teniendo acceso a su dinero por otras vías. También entra en juego la seguridad. Muchos bancos defienden que reducir el tope diario contribuye a minimizar riesgos ante robos, pérdidas de tarjetas o usos indebidos. Y, al mismo tiempo, permite ordenar mejor la retirada de efectivo en un sistema cada vez más digital. La pregunta ahora es qué cantidad concreta dejará de poder sacarse de forma directa y por qué este cambio afecta tanto al día a día.

Por qué se aplica un nuevo tope diario en los cajeros automáticos

El origen está en los controles al efectivo. Aunque no existe un límite legal que impida retirar dinero, sí hay un umbral a partir del cual Hacienda exige que la operación quede perfectamente identificada. Ese punto se sitúa en los 1000 euros. Siempre que un cliente retira esa cantidad o más, el banco está obligado a identificarlo y almacenar la información para facilitarla al fisco si se solicita.

Con el tiempo, esa cifra se convirtió en la referencia para detectar operaciones inusuales, tanto en extracciones como en ingresos. Por eso, las entidades han decidido unificar criterios y fijar límites diarios más bajos en los cajeros automáticos. El objetivo es evitar que una simple retirada de efectivo desencadene avisos o revisiones que, en muchos casos, generan más molestias que utilidad real para el usuario.

Además, la medida se enmarca en la digitalización del sistema financiero. La banca considera que una parte del efectivo que se retiraba de forma rutinaria puede gestionarse ahora con otros métodos, mientras que las cantidades más elevadas deben pasar por un circuito más seguro. Y esto incluye formalizar la operación, avisar al banco o incluso aportar un justificante cuando el importe lo requiere.

Cómo afectará este límite a quienes necesiten retirar grandes cantidades

Aunque el cajero ya no permitirá extracciones tan altas, los clientes podrán seguir accediendo a su dinero. Lo que cambia es la forma. Toda cantidad que supere el nuevo tope se gestionará directamente en la oficina, donde la entidad podrá solicitar un aviso previo o pedir documentación sobre el origen de los fondos.

La identificación es obligatoria cuando la retirada alcanza los 1000 euros, y a partir de 3000 euros la alerta fiscal se activa automáticamente. En esos casos, la entidad tiene que comunicar la operación y justificar su trazabilidad. Es un protocolo estándar que ya aplican los bancos y que ahora se integrará de manera más homogénea con los nuevos límites.

La banca recomienda que planifiquemos con antelación cualquier operación de efectivo que exceda lo habitual. Preparar un justificante, coordinar la retirada en ventanilla o simplemente explicar el motivo evita retrasos o situaciones incómodas. Y recuerdan algo importante, ya que los ingresos de billetes de 500 euros o las operaciones elevadas también se comunican de forma rutinaria a las autoridades.

Más control, misma disponibilidad del dinero

A pesar de estos cambios en los cajeros automáticos, el cliente no pierde acceso a su efectivo. Lo que cambia es la forma en la que se retiran cantidades altas y el nivel de control que exigen Hacienda y el Banco de España. La intención es reforzar la trazabilidad del dinero físico sin impedir su uso cotidiano.

Los límites más estrictos en cajero también buscan evitar situaciones de riesgo. Retirar grandes sumas en la calle, transportar dinero sin control o extracciones repetidas pueden convertirse en un problema de seguridad. Con el nuevo esquema, los bancos pretenden que la operativa diaria encaje mejor en el marco fiscal vigente y que las operaciones más delicadas se gestionen con mayor supervisión.

La normativa sigue siendo clara en otros ámbitos: llevar más de 100.000 euros en efectivo por la calle puede acarrear sanciones, mientras que no existe un tope para guardar dinero en casa siempre que pueda acreditarse su procedencia. En este contexto, los cajeros se ajustan a una realidad que ya viene marcada por los controles y por la digitalización creciente del sistema financiero.

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