Adiós a estos pagos con tarjeta en 2026: Hacienda va a ir a por ti y es oficial
El motivo por el que no se deben exceder los 25.000 euros anuales en los pagos con tarjeta
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El año acaba de empezar y ya hay una novedad fiscal que marcará el 2026. Mientras muchos aún están pensando en las compras de Reyes o en repasar la cuenta bancaria después de la Navidad, Hacienda ha puesto la mirada en algo que hacemos de forma habitual y que no es otra que los pagos con tarjeta. No porque vayan a desaparecer, sino porque a partir de este año van a estar mucho más vigilados. El reciente Real Decreto 253/2025, aprobado en abril del año pasado, introduce un cambio que afecta directamente a bancos y contribuyentes.
La Agencia Tributaria recuerda que su objetivo sigue siendo el mismo: acabar con el dinero negro y tener controlados los movimientos de cierto volumen. Y en este nuevo marco, los pagos con tarjeta adquieren un papel clave. No se trata ya de operaciones puntuales, sino del gasto total acumulado a lo largo del año, que podrá activar alertas automáticas si supera determinadas cifras. Para miles de usuarios el cambio pasará desapercibido, pero quienes usan la tarjeta como método principal de pago deberán tener muy claro qué entra en esta nueva obligación, quién debe informar, cuándo y qué implicaciones puede tener si Hacienda detecta discrepancias. La norma abre una etapa con mayor vigilancia bancaria y con más información a disposición del fisco.
Adiós a estos pagos con tarjeta en 2026
El Real Decreto 253/2025 establece que, desde el 1 de enero de 2026, los bancos tendrán que avisar a la Agencia Tributaria cuando un cliente supere 25.000 euros en pagos al año por cada tarjeta. Este matiz es importante: el umbral se aplica por tarjeta, no por titular. Es decir, si una persona tiene varias tarjetas y ninguna llega por sí sola a los 25.000 euros en movimientos, no se activará ninguna comunicación. Pero si una de ellas supera ese límite, la entidad estará obligada a informar.
Una vez enviado el aviso, será el contribuyente quien tendrá que poder justificar esos movimientos, tal como exige la reforma del Reglamento del IRPF. La medida no pretende limitar compras, sino detectar usos irregulares o ingresos que no coincidan con lo declarado.
Qué cambia respecto a la normativa anterior
Hasta ahora, los bancos únicamente debían notificar a Hacienda los pagos con tarjeta superiores a 3.000 euros al año en empresas o profesionales. Pero la reforma amplía el alcance a todos los cobros y pagos, independientemente del tipo de comercio, si son online, si se realizan en establecimientos físicos o si proceden de plataformas vinculadas a un teléfono móvil.
Esto incluye nuevas modalidades que hace apenas unos años no existían en la normativa:
- Pagos con tarjeta de crédito o débito.
- Pagos desde aplicaciones vinculadas a tarjetas.
- Movimientos a través de plataformas como Bizum u otros sistemas de pago móvil.
Bizum y pagos móviles: ¿qué pasa ahora?
La Agencia Tributaria cruzará los cobros por Bizum con las declaraciones de impuestos. Si la información no coincide y los ingresos no están justificados, la probabilidad de inspección aumentará. Eso no significa que cada Bizum vaya a declarar un ingreso, pero sí que los movimientos que superen el umbral fijado podrán ser analizados como parte de la nueva obligación informativa.
¿A quién afecta realmente esta medida?
La medida no se aplicará a los pagos entre particulares. Es decir, transferencias ocasionales, ventas de objetos de segunda mano entre consumidores o movimientos puntuales a través de apps como Wallapop no entran en este marco.
Sin embargo, la novedad importante es esta: los bancos informarán cada año a Hacienda del total de cargos y abonos realizados con una tarjeta si supera los 25.000 euros, aunque el titular sea un particular sin actividad profesional. Esto no genera una obligación de declarar ingresos inexistentes, pero sí incrementa el riesgo de revisión si Hacienda detecta incoherencias entre movimientos y declaración de la renta.
Qué espera conseguir Hacienda en 2026
La Agencia Tributaria busca reforzar el control sobre operaciones que, sin ser extraordinarias, pueden revelar actividad económica oculta o ingresos no declarados. El aumento del comercio online, los pagos móviles y la reducción del uso del efectivo han cambiado los patrones de consumo y Hacienda quiere adaptar sus mecanismos de control a esta nueva realidad.
El sistema se basará en declaraciones informativas de los bancos, que actuarán como intermediarios obligados por ley. No se trata de perseguir al consumidor medio, sino de detectar flujos atípicos, movimientos irregulares o actividades que, por su volumen, deban estar reflejadas en la declaración del IRPF.
Este nuevo escenario no elimina los pagos con tarjeta si bien como ya sabemos, están a la orden del día, pero sí los coloca bajo mayor supervisión. Quien use una tarjeta de forma intensiva o realice grandes gastos a lo largo del año deberá ser consciente de que esa información llegará automáticamente a Hacienda. No supone una sanción automática, pero sí abre la puerta a revisiones si la administración encuentra discrepancias.