Crisis en el fútbol español

El coronavirus, 600 millones en juego, la oferta de Rubiales y las prisas de Tebas por volver a jugar

javier tebas
Tebas dice que la salida de Cristiano de la Liga no se notó.

El fútbol español se encuentra en una situación sin precedentes. El coronavirus ha detenido en seco las competiciones futbolísticas y todos los clubes se temen unas pérdidas millonarias por culpa del COVID-19. Especialmente preocupado se encuentra el presidente de la Liga, Javier Tebas, quien escucha de fondo los tambores de una revuelta de los equipos que le sostienen en el poder.

El máximo dirigente de la patronal de clubes está como loco por el regreso de la competición y eso que se resistió hasta el último segundo a suspender. Se vio obligado a ello el pasado 12 de marzo cuando sus dos hombres de confianza, Luis Gil y Carlos del Campo, fueron a reunirse con la Federación para decir que la competición seguía, pero las circunstancias les hicieron enterarse por la radio de la suspensión. Esa misma mañana se anunciaron casos positivos de coronavirus en el Valencia y en el Real Madrid de baloncesto y por miedo a desgastar la imagen de la competición se decidió el cierre temporal.

Tebas y los suyos echaron cuentas de las posibles pérdidas si la competición no se reiniciaba y los cálculos dieron como resultado unas pérdidas de 600 millones, entre el 20% y el 30% del presupuesto de los clubes. Rubiales intentó este miércoles echar un capote dando a la Liga la posibilidad de buscar financiación para cubrir una cantidad próxima a la estimada en las pérdidas. El presidente de la Liga se escudó en que no se podía cubrir porque el Real Decreto de la Venta Centralizado de los Derechos Televisivos de 2015 –ese que dio el poder absoluto– no contempla estos casos, aunque realmente obvió la cuestión más importante: la Liga no puede negociar, pero los clubes sí que pueden.

Parece que Tebas no quiere ni necesita ayuda para hacer frente a la crisis, pero existe una enorme inquietud en los clubes por la gestión que se está realizando durante la pandemia. A nadie le ha pasado desapercibida la gestión del seguro de la competición. «Puede que haya escogido el más barato porque parece que no estamos cubiertos ante nada», denuncia un club. Lo cierto es que el presidente de la Liga se defendió diciendo que el COVID-19 no cubre a su competición como tampoco ha hecho con el resto, pero tampoco es menos cierto que Tebas podría haber asegurado «eventos aleatorios de fuerza mayor» de común acuerdo con la aseguradora, tal y como explica el profesor de CUNEF, Julián Oliver en un artículo.

Este situación deja a las claras que Tebas, que tanto alardea de tener un gran colchón económico, quizá no escogió el seguro más voluminoso para cubrir su competición. Al mismo tiempo, competiciones como los Juegos Olímpicos o la FIFA, obligadas a aplazar o cancelar, ya han mostrado que tienen un fondo de contingencia de 2.000 y 500 millones de euros, respectivamente, para hacer frente a los daños generados por el coronavirus. Los clubes asociados a la Liga parece que no van a correr esa misma suerte.

Los derechos televisivos dan el 85% de los ingresos a los clubes

La situación es grave para unos clubes que piden responsabilidades porque saben que si los partidos no se juegan no cobrarán su parte del pastel. Tebas está ansioso por cerrar un acuerdo con la Asociación de Futbolistas Españoles –un sindicato ahora títere del mandatario– para poder jugar cada 48 horas. Esa idea, sin embargo, no ha calado en unos futbolistas que ponen por delante su salud, tal y como dijo Lucas Pérez en el torneo de FIFA de Ibai Llanos.

Por si fuese poco, hay que tener en cuenta que los partidos se tendrían que jugar en unas condiciones determinadas para satisfacer al operador televisivo de Tebas. El acuerdo no tiene el espíritu de que los partidos se puedan disputar al mismo tiempo jugándose con múltiples horarios que podrían poner en peligro la salud de los deportistas si imaginémosno el caso de que se juega en Sevilla un partido a las 16 horas en junio.

Tebas, pese a saber que existen todos estos impedimentos, mantiene su confianza y fe en que la competición se reiniciará a mitad de mayo y que todo el mundo podrá acudir con normalidad a los estadios. Los clubes, sin embargo, ven este escenario imposible y reclaman responsabilidades. Alguien tiene que pagar la fiesta y desde luego ellos no parecen muy por la labor.

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