Cientos de miles de madridistas vibraron en Cibeles con La Duodécima

Cientos de miles de madridistas vibraron en Cibeles con La Duodécima

Un ambiente espectacular para un equipo histórico. El Real Madrid celebró la Duodécima junto a sus aficionados en un recorrido que tuvo como punto álgido la visita a la Plaza de Cibeles, donde la Diosa fue una vez más visitada por los jugadores madridistas, que esta vez le brindaron su trofeo preferido, una Champions League que por segundo año consecutivo tiene a los blancos como dueños.

«La Doudécima ya está aquí», rezaba el escenario principal de la Plaza de Cibeles, un lema perfecto y motivante para los cientos de miles de madridistas presentes, que bailaron, cantaron y gritaron en el centro de Madrid para celebrar un nuevo reinado en Europa de su equipo, el doce veces campeón de la Champions League.

Después del paso por la sede de la Comunidad de Madrid, donde Cristina Cifuentes, reconocida madridista, se mostró orgullosa del equipo y sus conquistas, los blancos pusieron rumbo al Ayuntamiento, en la misma Plaza de Cibeles, y después de la recepción de Manuela Carmena, los capitanes madridistas se asomaron al balcón para ofrecer la copa, provocando el júbilo en los aficionados presentes a los pies de la Diosa.

La cifra de madridistas, que iba ascendiendo minuto a minuto, provocó que jugadores y técnicos, ya subidos a un autobús descapotable vestido para la ocasión, se dieran un auténtico baño de masas. Fue en un paseo de cerca de diez minutos por algunas de las calles emblemáticas de la capital. Una vuelta que regresó a Cibeles para su parada final, donde la marea blanca esperaba. Desde Colón hasta la plaza se respiraba madridismo por los cuatro costados. Todos unidos por un mismo motivo, por un mismo sentimiento, el que provoca el rey de Europa.

Con los capitanes y la copa liderando la expedición madridista, el autobús del Real Madrid llegó a la plaza, donde las caras de estupefacción por la multitud que se agolpaba en Cibeles eran constantes entre los jugadores. Grabaciones, saltos y sonrisas, muchas sonrisas, porque la capital era madridista y equipo y afición solo uno. La Duodécima lo merecía.

Ramos besó a Cibeles

El camino por la pasarela se produjo con interrupciones constantes, todas para saludar a la afición y enseñarle el trofeo logrado, el más preciado. Dos semanas después de la visita nocturna a la Diosa, con el título de Liga bajo el brazo, Sergio Ramos y Marcelo volvieron a formar pareja para adornar y besar la referencia del madridismo.

Antes de llegar a ella, los cánticos, incluido el «¡cómo no te voy a querer!» –con el obligado lavado de cara al que obliga la Duodécima–, coparon el ambiente. Por fin llegó el momento de coronar a la Diosa. Uno trajeado, el otro con la camiseta del equipo. Subió el capitán a la vez que explotaba de júbilo el madridismo. Con Europa a sus pies. Esto es el Real Madrid.

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