Liga Santander: Barcelona 1-0 Granada

Ansu Fati decepciona y Riqui Puig convence a Setién

Ansu Fati y Riqui Puig fueron dos de las noticias del debut de Setién. La joven perla partió de inicó pero no terminó de convencer, mientras que el segundo salió desde el banquillo y fue clave en la victoria.

Puig-Fati
Riqui Puig y Ansu Fati fueron la cara y la cruz del debut de Setién con el Barça (Getty).

El debut de Setién como entrenador del Barcelona se resolvió con victoria para el conjunto culé, aunque no sin complicaciones. Los barcelonistas se impusieron al Granada gracias a un gol de Messi en un partido que rompió con una racha negativa del técnico cántabro en sus estrenos y en el que se pudo empezar a vislumbrar qué es lo que quiere para su equipo. Todo hace indicar que Riqui Puig tendrá la importancia que no tuvo con Valverde, mientras que Ansu Fati deberá trabajar más para ganarse un sitio en el equipo.

De inicio, el Barça salió con Fati en el ataque acompañando a Messi y Griezmann. Stién daba la oportunidad al joven jugador de suplir la ausencia de Suárez al meterle en la derecha y colocar a Messi de falso nueve. La perla barcelonista, a los que muchos ya ven como el relevo generacional del argentino, tuvo ocasiones de hacer gol en la primera mitad, aunque no tuvo éxito.

Sin embargo, durante el segundo tiempo, el rendimiento del canterano culé decayó. Fati dejó de aparecer durante una segunda parte en la que los culés no tuvieron apenas profundidad. Pasó de tener cierto protagonismo en la primera parte a desaparecer por completo del partido, hasta que dejó su puesto a Carles Pérez.

Situación contraria fue al que vivió Riqui Puig. Una de las razones del descontento de la afición y la directiva azulgrana con Valverde estaba relacionada con la poca presencia que tenía el jugador del Barça B. Setién, que quiere recuperar el estilo del conjunto culé, no apostó de inicio por él, pero le metió para desatascar el encuentro, consiguiéndolo.

Fue el primer cambio del cántabro y cinco minutos después dejó su sello. Puig fue el encargado de robar el balón y dárselo a Messi, que tras una combinación entre Griezmann y Vidal terminó marcando el gol definitivo. El mediocentro cumplía así con el objetivo que le había encomendado el nuevo entrenador barcelonista. Tiene la confianza del entrenador y no sería extraño verle próximamente en el once culé.

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