A sus 78 años, vive en el bosque recolectando plantas y casi no tiene dinero: «Para mí, la libertad es decidir cuándo y dónde irme»
Fero prioriza vivir los últimos años de su vida haciendo aquello que le apasiona sin preocuparse por lo material
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Fero, de 78 años, afronta la última etapa de su vida alejado del ruido urbano. Se instaló en las montañas de Val di Non, en el norte de Italia, y pasa la mayoría del día al aire libre, en el bosque, mirando y recolectando plantas que crecen en su entorno. Su vida cotidiana fue documentada por el canal de YouTube italiano The Pillow, que entrevista a ciudadanos con estilos de vida inusuales.
No obstante, esta forma de vivir del anciano no es novedosa, ya que se ha ido desarrollando paulatinamente, basada en habilidades adquiridas en su niñez. Para Fero, su sabiduría acerca de las plantas data de los años que vivió en una granja familiar. «Cuando era niño, empecé a recolectar. Siempre trataba a los animales con remedios naturales», comentó.
Con el paso de los años, aprendió a inspeccionar las plantas, a saber cuándo cosecharlas y a añadirlas en alimentos, bebidas y determinados remedios. Por lo tanto, las montañas no son un cambio de vida pasajero o un pasatiempo, sino que forman parte de su ser.
El bosque, un lugar para el aprendizaje
El longevo italiano rememora con cariño a un ternero dado por muerto por su padre cuando era joven. Lo intentó curar con un truco casero. «Mi padre decía que ese ternero no duraría ni dos horas. Y yo le dije que no estaba de acuerdo. Preparé una buena infusión con agua de cebada y arroz. Dos horas después, su vientre empezó a desinflarse y, finalmente, se recuperó», manifestó. Este hecho avivó su interés por los remedios naturales, que ha seguido estudiando con el paso de los años.
Fero compartió todos sus conocimientos con los suscriptores del canal. «No tengo secretos. Si encuentro algo natural que ayude a combatir enfermedades o cualquier otra cosa, siempre es bueno compartirlo. Es parte de la investigación», afirmó. Su relación con la tierra va más allá de la recolección y la defiende orgulloso: «Me siento un poco como un guardián. Y cuando las instituciones abusan de mi tierra, me enfado un poco. Así que intento detenerlas. A veces lo consigo, a veces no».
Prefiere la libertad a los bienes materiales
Fero se ha distanciado del mundo de la tecnología y es capaz de estar varios días sin encender el teléfono, priorizando lo que le apasiona. «Ahora que me hago mayor, me queda poco tiempo. Y quiero dedicármelo a mí mismo, disfrutarlo como me plazca. Estar en contacto con la naturaleza, para mí mismo…», aseguró.
Este estilo de vida supone contentarse con poco. Fero defiende que la falta de dinero nunca ha sido un problema para él. «Soy feliz con muy poco. No me importa. No lo necesito. Para mí, la libertad es decidir cuándo y adónde ir: eso no tiene precio», declaró. El italiano liga la auténtica riqueza con la capacidad de poder hacer lo que se desee y moverse libremente, en vez de elementos materiales.
El tiempo que pasa en el bosque es su fuente de calma
Con casi 80 años, Fero anhela pasar sus últimos años sobre la faz de la tierra a su manera. El poco efectivo del que dispone le importa menos que la libertad de elegir cómo y en qué emplear su tiempo. Tras muchas décadas recorriendo las montañas, la recolección de alimentos silvestres sigue a flor de piel: «Para mí, es meditación. Es algo hermoso. Algo que me enriquece; es un regalo. Para mí, cada día es un regalo», concluyó.