Limpieza

Los profesionales de limpieza e higiene coinciden: «Tener una bayeta en la cocina no es correcto, hay que usar tres»

Bayeta en la cocina
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La bayeta es uno de los utensilios que más utilizamos en la cocina para retirar las salpicaduras de agua del fregadero y limpiar la encimera después de cocinar, entre otras muchas cosas. Sin embargo, existe una costumbre bastante extendida que puede comprometer seriamente la higiene de esta estancia: utilizar la misma bayeta para limpiar todas las superficies. Aunque a primera vista puede parecer una práctica inofensiva, pasar un mismo paño por diferentes zonas puede trasladar restos de alimentos, grasa, humedad y microorganismos de un lugar a otro. Por eso, los profesionales de la limpieza recomiendan utilizar tres bayetas en la cocina, cada una destinada a una función concreta.

En este contexto, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) advierte de que los microorganismos presentes en alimentos crudos pueden extenderse por la cocina cuando no se mantienen unas condiciones adecuadas de higiene. Las manos, los cuchillos, las tablas de cortar y los trapos pueden actuar como vehículos de contaminación, aumentando el riesgo de intoxicación alimentaria.

Por qué hay que utilizar tres bayetas en la cocina

Uno de los principales problemas de utilizar una única bayeta es que no siempre limpiamos de la misma manera ni la utilizamos para el mismo tipo de suciedad. No es lo mismo retirar unas gotas de agua del fregadero que eliminar los restos de grasa de la vitrocerámica o limpiar una encimera en la que hemos preparado alimentos crudos.

La Food Standards Agency, la agencia británica de seguridad alimentaria, advierte de que los trapos de cocina pueden contribuir a la propagación de bacterias y alérgenos cuando se reutilizan para distintas tareas sin una buena limpieza y desinfección. A esto hay que sumar que las bayetas suelen permanecer húmedas durante buena parte del día. Las dejamos arrugadas sobre el fregadero o en una esquina de la encimera, y suelen acumular suciedad y malos olores. Por tanto, no basta con enjuagar rápidamente el paño después de utilizarlo. Tenemos que limpiarlo, desinfectarlo cuando corresponda y dejarlo secar por completo antes de volver a usarlo.

La recomendación de utilizar tres bayetas diferentes parte de una idea sencilla: asignar cada una a cada para evitar trasladar la suciedad de un lugar a otro.

  • Una de las tres bayetas se puede reservar exclusivamente para el fregadero, el grifo y sus alrededores. De esta manera, evitamos utilizar después ese mismo paño para limpiar la mesa de trabajo o las superficies donde se colocan ingredientes. También debemos prestar atención a los bordes del fregadero, las juntas y las zonas próximas al desagüe, donde pueden acumularse residuos.
  • La segunda bayeta puede destinarse a la zona de cocción. Cuando cocinamos, es habitual que se produzcan salpicaduras de aceite, pequeñas gotas de salsa y restos de alimentos. Si estos residuos no se retiran, pueden acumularse y resultar más difíciles de eliminar con el paso del tiempo. En cualquier caso, conviene limpiar los fogones cuando estén apagados y se hayan enfriado lo suficiente para hacerlo de forma segura.
  • La tercera bayeta quedaría reservada para la encimera y otras superficies de trabajo. Si se manipulamos alimentos crudos, como carne y pescado, es necesario limpiar correctamente la superficie y utilizar un paño limpio y desinfectado.

Ahora bien, tener tres bayetas diferentes en la cocina no es la solución definitiva. Si éstas permanecen húmedas, acumulan restos de alimentos o se reutilizan durante demasiado tiempo sin lavarse, pueden convertirse en una fuente de contaminación. Por eso, es fundamental mantener una buena rutina de limpieza.

Limpieza y desinfección

Según los datos publicados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), solo el 6% de los españoles lava la bayeta a diario, mientras que en el caso de los estropajos la cifra asciende al 16%. Además, cuando se limpian estos utensilios, no siempre se consigue una higiene adecuada. «En el caso de las bayetas, la higiene en 9 de cada 10 resulta deficiente y, en los estropajos, la situación es aún peor: en un 96% de los casos, la limpieza resulta ineficaz».

Asimismo, un 39% de los encuestados desinfecta la bayeta con lejía y un 37% aplica el mismo método al estropajo. De hecho, en las bayetas pueden formarse biopelículas o biofilms, comunidades de microorganismos que se adhieren a una superficie y pueden incluir bacterias perjudiciales para la salud.

Una de las opciones más prácticas y sencillas es meter las bayetas en la lavadora a 60 grados, siempre que el tejido lo permita, utilizando un detergente adecuado y siguiendo las instrucciones del fabricante. Otra alternativa consiste en utilizar bicarbonato; para ello, calentamos agua sin necesidad de que llegue a hervir, añadimos una cucharada de bicarbonato e introduce las bayetas y los estropajos sucios. Los dejamos en remojo durante unos 30 minutos, los aclaramos bien y los extendemos para que se sequen por completo.

Finalmente, también podemos recurrir al vinagre, mezclando a partes iguales agua y vinagre. Introducimos los utensilios y los dejamos en remojo durante varias horas antes de aclararlos y dejarlos secar.

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