Seguridad Alimentaria

Expertos en toxicología coinciden: las latas de anchoas y sardinas en conserva nunca deberían guardarse en una despensa o armario

Imagen de una lata de anchoa
Imagen de una lata de anchoas. Adobe Stock
Jorge Sánchez Rico
  • Jorge Sánchez Rico
  • Nacido en 2004, es estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos desde 2022. Entre sus principales inquietudes destacan la cultura, la televisión y el entretenimiento.

Ya lo decía Gabriel Celaya en su poema Momentos Felices: «Cuando llega un amigo, la casa está vacía, pero mi amada saca jamón, anchoas, queso, (…)». Y no puedo estar más de acuerdo. A veces, la conserva de anchoa nos puede improvisar un aperitivo en casa con cualquier amigo, pero ¿acaso estamos conservando bien este tipo de alimentos?

¿Las anchoas deben conservarse en la despensa?

Mucha gente tiende a pensar que, como el resto de conservas, las anchoas deben guardarse en el almacén, pero no es así. Las anchoas y las sardinas en lata tienen una peculiaridad con respecto a las demás, y es que se trata de una semiconserva. Esto quiere decir que son perecederos, lo que indica que necesitan unas condiciones determinadas para su conservación, en este caso, el frío.

Por tanto, la nevera es el lugar óptimo para guardar este tipo de semiconservas. Las condiciones de conservación pueden variar con cada envase, pero lo ideal sería entre los 5 ºC y 12 ºC. Al guardarlas en el frigorífico, se detiene el proceso de descomposición que provocan las altas temperaturas y también hace que mantengan mejor su sabor.

¿Cómo aprovechar al máximo las anchoas?

Para potenciar su sabor al máximo, se recomienda sacar las anchoas 20 minutos antes de consumirlas. Así, lo que hacemos es que el aceite recupere su textura líquida y permita a las anchoas impregnarse de sabor. ¿Y si sobra, qué hacemos con ellas? Pues lo ideal sería consumir todo el producto una vez abierto, aunque se puede consumir en un plazo de 3 a 5 días después de abrir el envase.

El problema es que, desde el momento en el que las anchoas entran en contacto con el oxígeno, comienza el período de oxidación. Por tanto, si vas a volver a guardarlas, que sea con un envase hermético que no transfiera olores para tratar de preservar al máximo su sabor.

 

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