Los dos recuerdos de la infancia que marcan para siempre a los adultos, según estudios psicológicos
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La infancia deja huellas mucho más profundas de lo que muchas personas se imaginan. Aunque el cerebro olvida gran parte de los primeros años de vida, la psicología lleva años estudiando por qué hay determinadas situaciones de la infancia que influyen en la personalidad adulta y las relaciones sentimentales. Entre todos esos recuerdos, los expertos destacan que hay dos especialmente importantes. Los momentos en los que el niño se sintió muy querido y en los que experimentó rechazo y abandono emocional.
Sentirse seguro y querido
La conocida como teoría del apego, desarrollada por el psiquiatra John Bowlby y luego ampliada por Mary Ainsworth, sostiene que el vínculo emocional creado por los padres durante la infancia influye directamente en la vida de los adultos. Cuando un niño, mientras crece, se va sintiendo querido, protegido, escuchado y valorado, suele desarrollar una mayor sensación de seguridad emocional y confianza.
Los especialistas explican que estos recuerdos positivos no tienen por qué estar ligados a grandes acontecimientos durante la niñez. A menudo se van construyendo por sentirse acompañados durante momentos difíciles o por recibir afecto constante.
Estudios han demostrado que aquellas personas que han desarrollado un apego seguro durante la infancia suelen presentar mayores niveles de autoestima, relaciones sentimentales o amistades más estables y una mejor capacidad para gestionar conflictos o situaciones de estrés.
Impacto del rechazo
El segundo momento que más marca en la edad adulta está relacionado con experiencias negativas de rechazo emocional, abandono o humillación. Los psicólogos reafirman que el cerebro infantil es especialmente sensible a las situaciones de vergüenza, miedo o desprotección porque todavía se encuentra en desarrollo.
Los expertos señalan que estos recuerdos influyen durante años en la percepción que tiene una persona de sí misma y en la forma en que se relaciona con otras personas. Muchos adultos que tienen problemas de autoestima, miedo al rechazo o necesidad constante de aprobación suelen arrastrar heridas emocionales que se crearon durante la infancia.
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