Aplicar talco entre las capas de rímel en las pestañas: para qué sirve y por qué cada vez lo hacen más mujeres al maquillarse
Unas pestañas largas y con volumen son uno de los detalles que más cambian una mirada, y por eso muchas mujeres buscan trucos para conseguirlas sin recurrir a extensiones ni a pestañas postizas.
Uno de los más eficaces sale de los maletines de los maquilladores profesionales y apenas requiere un producto que casi todo el mundo tiene en casa, el talco, aplicado entre dos capas de máscara.
Qué efecto tiene el talco en las pestañas entre capa y capa de rímel
El talco actúa como un andamiaje. Tras la primera capa de máscara, todavía húmeda, las partículas de polvo se adhieren a cada pestaña y engrosan su diámetro. Cuando llega la segunda capa, el rímel encuentra más superficie a la que agarrarse y el volumen final resulta mucho mayor que el que se consigue sólo con máscara.
La ventaja frente a acumular capas de rímel está en la separación. El producto húmedo, aplicado una y otra vez, tiende a pegar unas pestañas con otras y crea el llamado efecto patas de araña. El polvo seco aporta una textura ligeramente rugosa que ayuda a que la segunda capa envuelva cada pestaña por separado.
El truco no es nuevo. Los maquilladores lo usan desde hace años, aunque las redes sociales lo han vuelto a poner de moda. Se diferencia de otras tendencias virales, como el look natural de Hailey Bieber, que prescinde del rímel, o el truco de calentar un rímel seco para aprovecharlo hasta el final. Aquí el objetivo es sacar el máximo volumen a la máscara de siempre.
Cómo aplicar talco entre las capas de rímel para tener unas pestañas gruesas, paso a paso
El material es sencillo: la máscara habitual, talco sin perfume o polvos translúcidos sueltos, una brocha pequeña y suave de sombras y un rizador.
- Riza las pestañas desde la raíz, porque el talco añade peso y necesitan una buena curva de partida.
- Aplica una capa ligera de rímel de la raíz a las puntas y no dejes que se seque.
- Pon una cantidad mínima de talco en el dorso de la mano, impregna la brocha y sacúdela para dejar sólo un velo casi invisible.
- Con la mirada hacia abajo, pasa la brocha con toques suaves por el cuerpo y las puntas de las pestañas. Se verán grisáceas, señal de que el polvo se ha fijado.
- Aplica enseguida la segunda capa de rímel, despacio y de la raíz a las puntas, hasta cubrir por completo el blanco del talco.
Conviene trabajar ojo por ojo. Si el rímel del segundo ojo se seca mientras se maquilla el primero, el talco no se adhiere y acaba cayendo.
Qué precauciones conviene tener al usar talco en las pestañas
Los ojos son una zona muy sensible y el polvo puede irritarlos. Quienes usan lentillas deben evitar el truco, porque las partículas pueden quedar atrapadas entre la lente y la córnea. Tampoco es recomendable para personas con ojo seco, blefaritis o alergias oculares, que pueden optar por un rímel con fibras alargadoras.
El tipo de polvo también importa. Los maquilladores profesionales prefieren los polvos translúcidos sueltos, más finos y pensados para el rostro, a los talcos corporales con fragancia, que pueden irritar la piel del párpado. Lo más prudente es reservar el truco para ocasiones especiales y no usarlo a diario.
La higiene completa el proceso. El cepillo del rímel recoge partículas blancas en la segunda capa, así que conviene limpiarlo con un pañuelo antes de devolverlo al tubo para no espesar la fórmula. Al final del día, un desmaquillante bifásico o un bálsamo limpiador retira esa capa resistente sin necesidad de frotar.