Jordan Roth convierte la Met Gala en una escena de ‘La sustancia’ con su ‘doble’ a la espalda
El productor teatral apareció con una escultura secundaria adherida a la espalda, como si su propio cuerpo hubiera decidido duplicarse en directo
El diseño de Robert Wun convierte el look en una especie de experimento visual entre la alta costura y el cine más inquietante de Cronenberg
En la edición 2026 de la Met Gala, dedicada a Costume Art y con el lema Fashion is Art, el productor teatral no apareció simplemente vestido, sino literalmente convertido en escultura en movimiento. El look de Jordan Roth en la Met Gala 2026 nos recuerda inevitablemente a La sustancia porque comparte esa idea incómoda de un cuerpo que ya no es una unidad estable, sino un territorio dividido entre dos versiones de sí mismo.
Su propuesta en la Met Gala, creada a medida por el diseñador londinense Robert Wun, llevó la idea del cuerpo como obra de arte a un extremo casi filosófico. Roth apareció enfundado en un vestido de terciopelo gris que no se limitaba a vestirle: lo envolvía, lo expandía y, sobre todo, lo duplicaba. Desde su espalda emergía una segunda figura moldeada, una especie de sombra tridimensional que replicaba (y a la vez alteraba) su propia anatomía.
El resultado no era un look al uso, quizá dentro de los peor vestidos, sino una escena congelada en el tiempo: dos cuerpos en tensión, atrapados en un instante que podría ser amor, lucha o transformación. Según el propio Roth, la inspiración nació de una reflexión sobre la escultura clásica de múltiples figuras, aquellas en las que la relación entre los cuerpos nunca es neutra. «Quería que hubiera una conversación entre presencias».
El trabajo de Robert Wun tradujo esa idea en una construcción técnica de alta complejidad. La segunda figura, realizada en impresión 3D y posteriormente aligerada tras una primera versión demasiado pesada, se fija al cuerpo mediante un sistema de arneses internos que distribuyen el peso en la zona de la cadera. No es un detalle menor: el equilibrio entre escultura y movilidad era clave para que Roth pudiera ascender la famosa escalinata del museo sin romper la ilusión.

El vestido, por su parte, juega con un terciopelo tratado para imitar la textura de la piedra suavemente erosionada, como si la escultura hubiera sido tallada y luego recubierta de vida. Todo en el conjunto está pensado para difuminar la frontera entre lo orgánico y lo inerte. Incluso los guantes, los accesorios e incluso las uñas fueron integrados en la misma lógica material, generando una continuidad visual absoluta.
Más allá del impacto estético, la propuesta dialoga directamente con una obra clave del imaginario del propio Met: Pygmalion y Galatea, del pintor francés Jean-Léon Gérôme. El propio Roth lo resumió con una idea que atraviesa toda la propuesta: la sensación de habitar dentro de una obra. No como espectador, sino como materia de la pieza. En su caso, la alfombra roja no es un escenario, sino una extensión del museo.

Su parecido con ‘La sustancia’