Ni rosales ni hortensias: la mejor planta que puedes plantar en tu balcón para dar sombra y crear un vergel
Cuando se trata de plantar en tu balcón algo que dé sombra real, es probable que tu cabeza vaya siempre a los mismos sitios: buganvillas, hiedras, jazmines. Son plantas agradecidas y fáciles de encontrar. Pero ninguna hace lo que hace la planta que desvelaremos a continuación: puede cubrir una pérgola, una barandilla o una estructura de varios metros con una masa densa.
Se trata de una trepadora, bastante aromática, de origen asiático, que puede vivir más de 100 años y alcanzar los quince metros de longitud. Cada primavera produce racimos de flores violetas, malvas o blancas, de entre quince y veinte centímetros, que perfuman el entorno y son visibles desde varios metros de distancia.
¿Cuál es la mejor planta para plantar en tu balcón para dar sombra?
Nuestra merecida protagonista es la glicinia (género Wisteria); una trepadora leñosa originaria de Asia, aunque algunas variedades proceden de Norteamérica. Entre las más comunes están la glicinia china (Wisteria sinensis), que crece en el sentido de las agujas del reloj, y la glicinia japonesa (Wisteria floribunda), que lo hace en sentido contrario.
Existe también la variedad americana, conocida por ofrecer una floración más prolongada que las asiáticas.
Bajo condiciones óptimas, la planta puede crecer hasta un metro al año, lo que la convierte en una de las trepadoras más rápidas para generar sombra en exteriores.
La floración ocurre a finales de primavera y dura aproximadamente un mes. Para sostenerse y desarrollarse bien, necesita una estructura robusta. ¿Qué es robusto en este sentido? Pues una pérgola, una celosía, una barandilla de barrotes o un muro donde pueda anclar sus tallos leñosos.
¿Qué necesita la glicinia para florecer?
La glicinia tolera tanto el pleno sol como la semisombra, pero necesita al menos cuatro horas de luz directa al día para producir flores de forma abundante. Si vas a plantar en tu balcón, lo mejor es que elijas una orientación sur o este para garantizar esa exposición mínima.
En cuanto al suelo, prefiere un sustrato profundo, arcilloso y rico en materia orgánica, aunque se adapta a la mayoría de tipos de tierra disponibles.
Lo que no tolera es la sequía prolongada ni el encharcamiento. En este sentido, el riego debe ser regular y constante, especialmente en los primeros años. El abonado es también importante. La glicinia produce flores en abundancia durante décadas, lo que exige una aportación continua de nutrientes.
Lo más sencillo es aplicar compost o vermicompost en primavera y otoño, y un abono mineral NPK en los meses de floración. En suelos alcalinos, un abono ácido previene la clorosis y mantiene el follaje sano.
Después de plantar en tu balcón la glicina: el error que podrías cometer
La glicinia crece con tanta fuerza que, sin poda, se convierte en una maraña de ramas y hojas con apenas flores. Es el error más frecuente y el que más frustraciones provoca. Dicho esto, la poda no es opcional: es el único cuidado que marca la diferencia entre una planta espectacular y una que simplemente ocupa espacio.
Hay dos momentos clave. En invierno, después de las heladas, se eliminan las ramas secas y se reduce el volumen general de la planta. En verano, cada quince o veinte días, se recortan las ramas largas, dejándolas a entre 30 y 40 centímetros de la base. Este recorte periódico es el que estimula la producción de flores en la siguiente temporada.
Antes de plantarla, conviene tener en cuenta dos advertencias. Sus semillas y vainas son tóxicas si se ingieren (causan náuseas, vómitos y dolor abdominal), lo que obliga a tener precaución en espacios frecuentados por niños o animales. Y sus raíces son tan potentes que pueden dañar tuberías o cimientos si se instala demasiado cerca de infraestructuras.