Europa

Este país europeo mueve 2,2 millones de toneladas de arena para salvar sus playas

Playa del Algarve. Imagen generada con IA.
Playa del Algarve. Imagen generada con IA.
Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

La naturaleza y las playas no son eternas. Aunque parezcan inalterables, el mar las transforma de forma constante y, en algunos lugares, las está haciendo desaparecer a un ritmo preocupante. Es lo que ocurre en el Algarve, la principal zona turística de Portugal, donde el territorio costero ha obligado a las autoridades a poner en marcha una gigantesca operación para trasladar 2,2 millones de toneladas de arena y recuperar parte del litoral perdido, que se estima en más de 37 metros.

Batalla contra el avance del mar

Esta intervención se desarrolla entre las localidades de Quarteira y Garrao, en el municipio de Loulé, una de las zonas más visitadas del sur de Portugal. El objetivo es restaurar cerca de siete kilómetros de costa mediante la aportación artificial de arena, una técnica conocida como beach nourishment o regeneración de playas.

El proyecto contempla el traslado de aproximadamente 1,4 millones de metros cúbicos de arena, equivalentes a unas 2,2 millones de toneladas. Gracias a esta actuación, las autoridades esperan ampliar la anchura de algunas playas en una media de 37 metros, creando una barrera natural frente al oleaje y los temporales.

El Algarve en riesgo

La preocupación no es menor. El Algarve representa uno de los pilares de la economía portuguesa gracias al turismo, que cada año atrae a millones de visitantes de toda Europa. Sin embargo, la pérdida progresiva de arena amenaza tanto a las playas como a infraestructuras, paseos marítimos y ecosistemas costeros.

Los expertos explican que la erosión es un fenómeno natural, pero que se ha acelerado por diferentes factores como el aumento del nivel del mar, los temporales más intensos y las alteraciones en el transporte natural de sedimentos. Durante el invierno de 2025 y principios de 2026, numerosos puntos de la costa portuguesa sufrieron retrocesos de entre 10 y 20 metros debido a las tormentas.

La inversión ronda los 15 millones de euros y ha sido sometida a muchos controles ambientales para minimizar el impacto sobre los ecosistemas marinos y el patrimonio arqueológico submarino. Además, los trabajos se han planificado para concluir antes del inicio de la temporada alta turística.

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