Investigación

Crece la preocupación entre los investigadores canarios: hallan un microalga que produce toxinas en el pescado

Microalga, toxinas, pescado
Gambierdiscus, representación ficticia.
  • Betania Vidal
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Durante años, la ciguatera se ha asociado casi en exclusiva a aguas tropicales y a determinados puntos del Atlántico. Por eso, la detección reciente de una microalga capaz de generar este problema en zonas del Mediterráneo peninsular ha llamado la atención de la comunidad científica.

Investigadores de la Universidad de Alicante y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han confirmado la presencia de un tipo de microalga tóxica en pescado capturado frente a la costa de Alicante. El hallazgo no implica un riesgo inmediato para el consumidor, pero sí plantea preguntas sobre cómo están cambiando los ecosistemas marinos.

En este artículo explicamos qué se ha encontrado exactamente, por qué es relevante y qué implicaciones puede tener a medio y largo plazo, según los expertos que llevan años siguiendo este fenómeno.

La microalga hallada en las aguas del Mediterráneo

El estudio ha identificado la presencia de Gambierdiscus australes, una microalga marina perteneciente al grupo de los dinoflagelados. Este tipo de microorganismos produce ciguatoxinas, sustancias que pueden acumularse en los tejidos de algunos peces y provocar intoxicaciones alimentarias en humanos, conocidas como ciguatera.

Las muestras se recogieron en dos campañas realizadas en marzo y septiembre de 2023 en el litoral de Dénia y Xàbia. Se analizaron doce estaciones, tanto cerca de la costa como a mayor distancia. Los resultados mostraron que la microalga estaba presente en la mayoría de las muestras, con concentraciones que los investigadores consideran moderadas.

César Bordehore, investigador del Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef, ha insistido en que las cifras detectadas no son alarmantes. La especie localizada no está entre las más tóxicas del género y, además, existen controles que impiden que pescado con niveles peligrosos llegue al mercado.

No es la primera vez que se detecta Gambierdiscus en el Mediterráneo. Ya hubo un antecedente en Baleares en 2017, pero sí es la primera confirmación clara en la costa peninsular. Esto refuerza la idea de que su presencia ya no es algo puntual.

Seguimiento de la microalga e impacto a largo plazo

Más allá del hallazgo concreto, lo que preocupa a los investigadores es la tendencia. Gambierdiscus es una microalga típica de aguas cálidas y su aparición en el Mediterráneo podría estar relacionada con el aumento sostenido de la temperatura del mar.

Según Bordehore, pequeños cambios térmicos pueden marcar una gran diferencia para especies marinas sensibles al entorno. Un solo grado más puede facilitar que organismos antes limitados a zonas tropicales encuentren condiciones adecuadas para asentarse y expandirse.

Por eso, los expertos subrayan la importancia de los programas de seguimiento a largo plazo. En el litoral norte de Alicante se llevan analizando parámetros físicos, químicos y biológicos desde hace más de una década, lo que ha permitido comprobar que esta microalga no estaba presente hace 15 años.

El objetivo ahora no es generar alarma, sino anticiparse. Mantener una vigilancia constante del fitoplancton potencialmente tóxico permite informar a las administraciones y ajustar los controles de seguridad alimentaria si fuera necesario. Entender cómo y por qué aparecen estas especies es clave para convivir con un mar que ya no es el mismo de hace unas décadas.

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