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Lo que han encontrado en Barcelona reescribe la historia: hornos medievales en mitad del Raval

Las obras urbanas suelen esconder sorpresas, pero pocas veces tan reveladoras

En el barrio gótico es bastante normal que cuando se levanta suelo puedan aparecer restos de hace siglos

El hallazgo no solo aporta datos materiales permite descubrir el pasado

Lo que han encontrado en Barcelona reescribe la historia: hornos medievales en mitad del Raval

Las obras urbanas suelen esconder sorpresas, pero pocas veces tan reveladoras como la que ha salido a la luz en pleno corazón del Raval en Barcelona. En el barrio gótico es bastante normal que cuando se levanta suelo puedan aparecer restos de hace siglos. Durante los trabajos previos al traslado del Centro de Atención Primaria del Raval Nord a la Capella de la Misericòrdia, el subsuelo del antiguo edificio religioso ha mostrado un yacimiento arqueológico de gran valor histórico: hornos medievales.

Lo que en principio era una intervención técnica ha acabado abriendo una ventana al pasado medieval y moderno de Barcelona, con restos que permiten reconstruir la evolución de este espacio a lo largo de casi siete siglos. El hallazgo no solo aporta datos materiales, sino que obliga a repensar la historia urbana de una de las zonas más complejas y transformadas de la ciudad. Hornos medievales, estructuras productivas, restos hidráulicos y muros de distintas épocas dibujan una continuidad de ocupación que se extiende desde el siglo XIV hasta el XX. La excavación, impulsada por el Servei Català de la Salut y supervisada por especialistas en arqueología urbana, confirma que el Raval fue mucho más que un barrio asistencial: fue también un espacio de producción, abandono, reutilización y adaptación constante.

El descubrimiento del Raval: hornos medievales

Los restos más antiguos documentados se sitúan entre los siglos XIV y XV, cuando la zona estaba ocupada por un barrio de artesanos especializados. La aparición de dos hornos circulares excavados en el subsuelo, de unos dos metros de diámetro y con pilar central, apunta claramente a una actividad productiva vinculada a la cerámica u otros materiales similares.

A estos se suma parte de un horno de planta rectangular, que refuerza la interpretación del lugar como un antiguo centro artesanal.

Este tipo de instalaciones no eran habituales dentro del núcleo urbano consolidado, lo que indica que el Raval actuaba entonces como un espacio periférico, adecuado para actividades que requerían fuego continuo y cierta distancia del centro administrativo y religioso de la ciudad medieval.

Abandono y nuevas construcciones entre los siglos XV y XVI

Los datos arqueológicos indican que, durante los siglos XV y XVI, el área experimentó un periodo parcial de abandono. Posteriormente, comenzaron a aparecer los restos de una primera edificación anterior a la actual Capella de la Misericòrdia. Se han conservado muros, pavimentos y estancias, así como espacios exteriores que permiten identificar una reorganización del terreno.

Entre los elementos más significativos de los hornos medievales destaca una cisterna, el depósito de una fuente situado en el centro de la capilla actual, además de varios pozos y encajes estructurales. Estos hallazgos revelan una gestión compleja del agua y un uso continuado del espacio, adaptado a las necesidades cambiantes de la ciudad.

La consolidación asistencial del espacio urbano

A finales del siglo XVII y a lo largo de los siglos XVIII y XIX, la zona vivió una profunda transformación con la ampliación de la Casa de la Misericordia. En esta etapa se rehacen conducciones de agua y alcantarillado, lo que queda reflejado en las capas arqueológicas documentadas. El espacio se consolida entonces como un complejo asistencial, en línea con las políticas urbanas y sociales de la época.

Fue entre finales del siglo XIX y principios del XX cuando se construyó la actual Capilla de la Misericòrdia, inaugurada en 1884. A pesar de las reformas, el edificio conservó muros, pavimentos y estructuras de fases anteriores, convirtiéndose en un auténtico palimpsesto arquitectónico donde cada época dejó su huella.

Un yacimiento clave para entender la evolución del Raval

Los restos encontrados permiten trazar una lectura histórica completa del Raval, desde su etapa productiva bajomedieval hasta su consolidación como espacio asistencial. Esta continuidad de uso resulta excepcional y ofrece una información para comprender cómo Barcelona ha integrado, transformado y resignificado sus espacios a lo largo del tiempo.

Según el Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Barcelona, este yacimiento contribuirá a ampliar el conocimiento sobre la evolución urbana del barrio y su relación con las dinámicas económicas y sociales de la ciudad. Además, refuerza la importancia de la arqueología preventiva en proyectos contemporáneos.

Una intervención arqueológica de gran envergadura

Los trabajos arqueológicos comenzaron en enero de 2025 y están siendo desarrollados por CAT Arqueólogos, con un equipo de entre doce y veinte profesionales. La dirección técnica ha estado a cargo de Emiliano Hinojo en la fase preliminar y de Daniel Vázquez durante la excavación en extensión. La intervención ha sido necesaria para la construcción de una planta subterránea en el nuevo equipamiento sanitario, situado en la calle de Montalegre.

Aunque las obras transformarán el espacio, el proyecto contempla la preservación visible de la estructura de la antigua iglesia, integrando el patrimonio histórico en el nuevo uso sanitario del edificio.

Patrimonio y ciudad: una convivencia posible

El hallazgo de los hornos medievales confirma que Barcelona sigue siendo una ciudad viva también bajo tierra. Cada intervención urbana ofrece la oportunidad de descubrir fragmentos olvidados de su historia y de integrarlos en el presente.

 

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