Robo y traición en Palma: sustrae el coche a una cuidadora y lo pierde en manos de dos menores tutelados
Los dos adolescentes le robaron el coche y lo acabaron estrellando en la barriada de Son Gotleu

La madrugada del nuevo año arrancó en Palma con una sucesión de hechos dignos de una crónica negra. Un hombre fue detenido por la Policía Nacional tras protagonizar un entramado delictivo que incluyó el hurto de efectos personales, la sustracción de un vehículo, una infracción grave contra la seguridad vial y el quebrantamiento de una orden judicial de alejamiento. A la historia se sumaron dos menores tutelados, también detenidos, que acabaron apropiándose del coche robado en un giro inesperado de los acontecimientos.
Todo comenzó cuando el individuo se presentó en el domicilio de un conocido, donde en ese momento se encontraba una trabajadora que cuidaba a una mujer de avanzada edad. Aprovechando un descuido, el hombre sustrajo del bolso de la cuidadora una cartera, un teléfono móvil y las llaves de su vehículo. Sin levantar sospechas, abandonó la vivienda y se marchó conduciendo el coche de la trabajadora, ajena todavía al robo que acababa de sufrir.
Con el vehículo ya en su poder, el hombre se dirigió a un centro de menores de Palma, donde recogió a dos internos. Los tres emprendieron una vuelta por la ciudad que acabaría torciéndose minutos después. En una calle de la capital balear, el conductor se bajó del coche con la excusa de vender uno de los teléfonos móviles sustraídos. Fue entonces cuando los dos menores aprovecharon la oportunidad: se subieron al volante y se marcharon a toda velocidad, dejándolo abandonado en plena vía pública. Por supuesto, los menores carecían de carnet de conducir.
La situación saltó por los aires cuando los responsables del centro de menores llamaron al 091 alertando de la presencia de un hombre que exigía la presencia policial, acusando a dos internos de haberle robado el coche. Cuando la patrulla llegó al lugar, el individuo ya había desaparecido.
Las investigaciones permitieron reconstruir los hechos con rapidez. Los agentes localizaron el vehículo en el barrio de Son Gotleu, con una rueda pinchada y sin batería, claro indicio de una utilización violenta y negligente. Fue entonces cuando se confirmó que el coche pertenecía a la cuidadora que horas antes había acudido a trabajar a un domicilio particular.
Tras varias batidas por la zona, la Policía Nacional localizó finalmente al sospechoso en las inmediaciones de un salón de juegos. Allí fue detenido como presunto autor de un delito de hurto, sustracción de vehículo y otro contra la seguridad vial. Los dos menores también fueron arrestados por la sustracción del automóvil y, en el caso de uno de ellos, por conducir sin carné.
Pero la historia no terminó ahí. Ya en dependencias policiales, los agentes comprobaron que el detenido había quebrantado una orden de alejamiento vigente respecto a una familiar directa, su tía, quien posteriormente interpuso denuncia. Este nuevo delito se sumó a la larga lista de cargos que pesan ahora sobre él.
Un inicio de año marcado por el caos, el abuso de confianza y una peligrosa cadena de decisiones que terminó con varias detenciones, un vehículo inutilizado y una víctima colateral: una trabajadora que solo había acudido a cumplir con su labor.