Base Naval de Rota

Los ingenieros no dan crédito: la gran obra en la Base Naval de Rota que cambiará el despliegue de las fragatas españolas F-110

base naval de Rota
Blanca Espada

La Base Naval de Rota lleva meses moviendo tierra, maquinaria y personal para adaptarse a lo que viene y que tiene que ver con la llegada de las nuevas fragatas F-110. No es una reforma menor. La Armada necesita que la base esté preparada para operar y mantener unos buques que, por tecnología y capacidades, poco tienen que ver con las generaciones anteriores. El plan ya está en marcha y afecta a zonas clave de la instalación.

El proceso se ha acelerado porque las primeras unidades del programa F-110 avanzan a ritmo constante en los astilleros de Navantia. Rota tendrá que recibirlas con todo listo y, por este motivo, la modernización de muelles, talleres y áreas de apoyo se ha convertido en una prioridad. La Armada no quiere que la incorporación de estas fragatas dependa de infraestructuras desfasadas. La adaptación se coordina directamente con los hitos del programa industrial. De hecho, el calendario de obra en la base está ajustado al avance de la construcción de los buques para evitar retrasos cuando llegue el momento de su despliegue real.

La obra en la Base Naval de Rota que cambiará las fragatas españolas F-110

La adaptación de Rota responde directamente a las necesidades técnicas de la clase F-110, que incorporará sistemas avanzados de combate, capacidades reforzadas en guerra antisubmarina y un gemelo digital para mejorar el mantenimiento. Todo ello exige instalaciones capaces de gestionar datos, equipos de alta complejidad y un volumen mayor de operaciones.

Según fuentes del proyecto, la remodelación permitirá «alinear la base con los requisitos de soporte de la nueva serie de fragatas». Esto implica modernizar muelles, actualizar zonas de mantenimiento y habilitar espacios destinados al seguimiento y sostenimiento tecnológico de los buques.

Con estas actuaciones, Rota se posicionará como punto de referencia para la flota de superficie en las próximas décadas, un papel que la Armada considera esencial ante el relevo de las actuales fragatas de la clase Santa María.

Avances del programa F-110

La modernización de la base coincide con un ritmo creciente en la construcción de las fragatas F-110 por parte de Navantia. La compañía alcanzó un hito en abril de 2025, cuando inició la fabricación de la tercera unidad, la F-113 Menéndez de Avilés, en su astillero de Ferrol. Mientras tanto, la F-112 Roger de Lauria avanzaba en su ensamblaje en grada.

El programa, adjudicado a Navantia en 2019, comenzó con tres buques y posteriormente se amplió a cinco. El proyecto está valorado en 4.325 millones de euros y se supervisa desde la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa. La integración del radar SPY-7, el gemelo digital y nuevas capacidades de guerra electrónica definen el salto tecnológico que introduce esta serie.

Estado actual de las fragatas en construcción

La F-111 Bonifaz, primera de la serie, inició su construcción en 2022. Para mediados de 2025 acumulaba un 85% del montaje de bloques y su botadura estaba prevista para los meses siguientes. La F-112 Roger de Lauria mantiene su construcción en la Grada 3 de Ferrol, con botadura programada inicialmente para 2026.

En septiembre de 2025, Navantia celebró la botadura de la F-111 Bonifaz en un acto que reunió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a la reina Sofía como madrina del buque. Fue la primera de las cinco fragatas destinadas a la Armada y marcó un punto de inflexión en el programa.

De cara al futuro, la F-113 Menéndez de Avilés tiene prevista su botadura para 2028. La serie se completará con la F-114 Luis de Córdoba y la F-115 Barceló, cuya construcción comenzará próximamente y cuyas botaduras están proyectadas entre 2029 y 2030.

Una clase que sustituirá al envejecido modelo Santa María

La llegada de la futura clase F-110 implicará, poco a poco, la salida de las fragatas Santa María, que llevan en servicio desde finales de los años ochenta y ya se acercan al final de su vida operativa. Las nuevas unidades no son una simple evolución de lo anterior. Parten del modelo de las F-100, aunque con una revisión tan amplia que prácticamente todo cambia: sensores, capacidad de detección, sistemas de combate y respuesta frente a amenazas submarinas o de superficie.

Entre los equipos que marcan la diferencia está el radar SPY-7, un sistema que requiere más potencia de proceso y un entorno digital totalmente conectado. A esto se suma el gemelo virtual del buque, pensado para facilitar mantenimiento y diagnósticos. Con esta combinación, las fragatas podrán trabajar con módulos de misión más versátiles y medios no tripulados. Todo ello obliga a que la Base Naval de Rota cuente con nuevas áreas preparadas para tecnologías que no existían cuando se construyeron sus instalaciones originales.

La adaptación de Rota, un paso imprescindible para la Armada

El cambio en la base no es un complemento del programa, sino una parte fundamental de su éxito. Una fragata de estas características necesita mantenimiento avanzado, capacidad de diagnóstico, sistemas de actualización continua y un entorno logístico adaptado a un flujo de información mucho mayor que el de generaciones anteriores.

La Armada señala que, con estas obras, Rota estará en condiciones de recibir y operar la primera F-110 en cuanto sea entregada. El objetivo es que la transición entre las unidades retiradas y la nueva serie se produzca sin interrupciones en la operatividad de la flota.

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