Andalucía registró 640 suicidios en 2019, uno cada 14 horas

depresión Galicia
En España se produce una media de diez suicidios diarios.
David García de Lomana

Sólo durante el pasado año 2019, se produjeron en Andalucía 640 suicidios (casi el 75% hombres), lo que indica un promedio de uno cada 14 horas. En España, y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se suicidaron 3.671 personas -2.771 hombres y 900 mujeres- en el mismo año.

Unos datos que, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, ponen de manifiesto un problema real: en nuestro país se produce una media de diez suicidios diarios, uno cada dos horas y media. El Observatorio del Suicidio en España apunta que las muertes por suicidio duplican ya las de los accidentes de tráfico, multiplican por 13 los homicidios y por 67 las muertes por violencia de género.

Tal y como advierte Carmen Barceló, psicóloga clínica del Hospital Quirónsalud Málaga, el suicidio es ya «la primera causa de muerte no natural en España, cifra que se ha disparado sobremanera durante la pandemia de Covid-19, una tendencia especialmente alarmante entre los jóvenes de 15 a 29 años, con un aumento del 250% de los intentos de suicidio en este período y rango de edad».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que «el 30% de los suicidios se podrían evitar». Barceló apunta en este sentido que, en la mayoría de los casos, se pueden identificar señales de alarma que nos sirven como indicadores para poder prevenir e intervenir: «Es erróneo determinar que la mayoría de las personas que se suicidan quieren morir. La mayor parte de las personas con conductas suicidas lo que desean es liberarse definitivamente de su situación de crisis. Lo que no quieren es vivir de la manera en que lo están haciendo».

Señales

Entre las señales ante las que se debe prestar especial atención, la psicóloga Carmen Barceló advierte algunas verbales, como «comentarios negativos sobre uno mismo o su propia vida, así como verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte, tales como la vida es un asco, estaríais mejor sin mí, quiero desaparecer, no merece la pena seguir viviendo…».

Por otro lado, también aconseja estar pendientes de señales no verbales, como cambios repentinos de conducta: aumento de irritabilidad, aumento de consumo de alcohol, mucha calma o tranquilidad repentina o regalar objetos muy personales o cerrar ciertos asuntos sin motivo.

Entre los factores que suelen estar detrás de conductas suicidas, se puede destacar la presencia de una enfermedad mental, como depresión, bipolaridad, alcoholismo o abuso de sustancias, esquizofrenia o problemas en la conducta alimentaria; una enfermedad crónica, como cáncer, SIDA, diabetes o esclerosis múltiple; o ciertos factores psicológicos, como angustia, desesperanza, impulsividad y agresividad.

De igual modo, entre los datos del Observatorio del Suicidio en España también se puede señalar que el riesgo de suicidio aumenta con la edad, sobre todo en varones, siendo las mayores tasas en varones con más de 79 años.

Con todo lo expuesto, también se hace obvia la necesidad de normalizar y desestigmatizar los trastornos mentales. Dar visibilidad a este tipo de situaciones ayuda a que personas que puedan estar viviendo algo similar o aquellas de su entorno puedan detectar y mitigar sus sentimientos de dolor, vergüenza o culpa y soliciten atención profesional.

Frente a ello, pueden contactar con su centro de salud más cercano, con algún profesional de salud mental o incluso con alguna persona de confianza a la que pueda expresar el malestar que siente.

«Hoy en día, hay teléfonos con atención 24 horas que dan soporte emocional en momentos de crisis y ponen en marcha el llamado plan de seguridad que corresponda en cada caso, que puede beneficiar a la persona en cuestión. Igualmente -continúa explicando Carmen Barceló- existen asociaciones especializadas en prevención e intervención con los que se puede contactar en el momento que lo deseen, tanto la persona en crisis como sus familiares y amigos, para que reciban información de cuál puede ser su actuación».

Cifras en la comunidad

Según datos de la Fundación Española para la prevención del suicidio, a través del Observatorio del Suicidio, durante el año 2019 se produjeron 640 suicidios en Andalucía (el 74,7% de ellos en hombres y el 25,3% en mujeres), lo que indica un promedio de un suicidio cada 14 horas.

Por edades, el grupo que cuenta con la cifra más abundante es el comprendido entre 40 y 49 años, seguido por el de 50 a 59 años (143 y 126 respectivamente). A nivel nacional , el suicidio sigue siendo la principal causa de muerte no natural en España, produciendo el doble de muertes que los accidentes de tráfico, siendo también, después de los tumores, la principal causa de muerte en la juventud española (15 a 34 años).

Tal y como subrayan desde el Plan de Salud Mental, «aunque no disponemos de cifras oficiales del año 2020, el contexto pandémico se ha dejado sentir en este sentido. Muchos profesionales están mostrando su preocupación por la alarmante subida de cifras que han registrado las tentativas de suicidio durante el pasado año, fundamentalmente en la población infantil o juvenil».

Para intentar paliar los efectos de la pandemia en la salud mental de las personas que han pasado el Covid-19, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha concluido que la mayoría de hospitales cuentan con atención psicológica y psiquiátrica en las consultas de seguimiento de la enfermedad y se está trabajando en una estrategia de atención específica para las secuelas de la misma en este nivel de atención.

Andalucía avanza en la prevención

Este curso va dirigido a profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA), tanto de salud mental como de otros ámbitos, como Atención Primaria, Medicina Interna y Medicina Intensiva, según ha explicado el SAS en un comunicado.

Además, el SAS ha explicado que ya se han realizado dos ediciones del curso ‘Prevención del suicidio: Formación para formar en salud mental’, en cooperación con la Escuela Andaluza de Salud Pública, y se hará otra edición este año.

El objetivo general de este curso es «reflexionar sobre las competencias y actitudes de los profesionales de Salud Mental en relación a la detección, prevención e intervención ante la conducta suicida e identificar claves y herramientas para la intervención en riesgo suicida». Se han formado profesionales en todas las áreas asistenciales de Salud Mental.

La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía se suma un año más a la conmemoración del Día Internacional de la Prevención del Suicidio 2021, que tendrá lugar este viernes día 10, y que este año se celebra bajo el lema ‘Creando Esperanza a través de la Acción’.

El SAS ha destacado que el Día Mundial de Prevención del Suicidio es una oportunidad para crear conciencia sobre el suicidio y promover la acción a través de medidas que han demostrado reducir el número de suicidios e intentos de suicidio en todo el mundo.

Tal y como explican los responsables del Plan Integral de Salud Mental, «el lema ‘Creando Esperanza a través de la Acción’ es un recordatorio de que existe una alternativa al suicidio y tiene como objetivo inspirar confianza en todos nosotros; que nuestras acciones, sin importar cuán grandes o pequeñas sean, puedan brindar esperanza a quienes están sufriendo».

De esta forma, el SAS ha resaltado que a menudo es posible prevenir el suicidio y cualquier persona puede ser parte activa de la prevención. «Así, todos podemos desempeñar un papel en el apoyo a las personas que experimentan una crisis suicida o las que están en duelo por suicidio», ha indicado.

Actuaciones desde el sistema sanitario

Desde el SSPA se vienen desarrollando en los últimos años estrategias de prevención para abordar este problema que incluyen acciones por parte de los distintos sectores implicados: el sector sanitario, servicios sociales, el ámbito educativo, judicial, laboral y medios de comunicación, entre otros.

Así, el SAS ha destacado que el Plan Integral de Salud Mental de Andalucía desarrolla estrategias de prevención universal, selectiva e indicada, con programas de prevención del suicidio en todas las etapas del ciclo vital y prestando una atención especial a las personas con enfermedad mental.

De hecho, ha apuntado que la historia clínica digital de salud incluye herramientas que apoyan la valoración del riesgo de suicidio, lo que facilita a los profesionales evaluar el nivel de riesgo y establecer las medidas preventivas necesarias.

Igualmente, el SAS ha elaborado varios documentos dirigidos a profesionales sanitarios y a personas con ideación suicida y familiares. También los profesionales de Atención Primaria cuentan con un documento con información clave para facilitar información sobre este problema. Precisamente, los profesionales de Atención Primaria ocupan un lugar clave en la detección del riesgo de suicidio por su contacto permanente con la comunidad y su conocimiento de los problemas reales y potenciales.

Además, las Unidades de Salud Mental desarrollan programas de prevención del suicidio en su ámbito local, centrados tanto con Atención Primaria, Urgencias y otras especialidades sanitarias, como en Servicios Sociales y Educación. El servicio andaluz ha indicado que se viene trabajando este año para homogeneizar a nivel regional, a través del Plan de Prevención de Suicidio, las intervenciones que llevan a cabo los profesionales en distintos ámbitos.

Respecto a la Promoción y Prevención, el SAS ha desarrollado una sección dedicada a en el apartado Salud Mental de su página web, con especial atención a la prevención del suicidio. En esta sección hay diferentes guías y herramientas prácticas, igual que enlaces a otras organizaciones e instituciones que se dedican a la prevención del suicidio, en línea con el lema del Día Mundial de Prevención del Suicidio.

En esta sección, se ha incluido también el recién editado Manual de apoyo sobre el tratamiento del suicidio en los medios de comunicación del Ministerio de Sanidad.

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