Bocadillo de calçots

El secreto de un experto en bocadillos que es pura lujuria para los catalanes: un manjar con calçots y butifarra

Los bocadillos son una manera popular de comer diversidad de alimentos.

La idea parte de adaptar el sabor típico de los calçots a un formato informal

El secreto de un experto en bocadillos que es pura lujuria para los catalanes: un manjar con calçots y butifarra

La gastronomía catalana está llena de platos unidos y relacionados con la temporada y a las reuniones populares. Uno de los más representativos es el calçot, una variedad de cebolla tierna que tradicionalmente se asa a la brasa durante las conocidas calçotadas. Sin embargo, en los últimos años han surgido nuevas formas de disfrutar este ingrediente tan característico. Un manjar con calçots y butifarra.

Entre ellas destaca una versión creativa hecha por el usuario de TikTok @lacocinadeinigo, y que circula en redes sociales: el bocadillo de calçots, (al que añade un producto también tradicional de la comunidad), una propuesta que combina la tradición catalana con técnicas de cocina más actuales. La idea parte de adaptar el sabor típico de los calçots a un formato informal y fácil de comer. En lugar de servirse únicamente con salsa romesco, como marca la costumbre, el ingrediente se integra en un bocadillo acompañado de butifarra y pan con tomate.

Un manjar con calçots y butifarra

Los bocadillos son una manera popular de comer diversidad de alimentos. Los tenemos de calamares en Madrid y también de tortilla de patatas y hasta otros mucho más atrevidos.

El que muestra La cocina de Íñigo es uno de ellos. El resultado mantiene los sabores clásicos, pero en una presentación diferente. Este tipo de reinterpretaciones culinarias no son extrañas en la cocina contemporánea. La evolución de las recetas tradicionales es una forma habitual de mantener vivas las culturas culinarias regionales.

Cómo cocinar los calçots en casa

En su preparación tradicional, los calçots se colocan directamente sobre fuego vivo hasta que la capa exterior se quema. Después se envuelven en papel para mantener el calor y se sirven pelados, listos para mojar en salsa. La receta del bocadillo parte de este ingrediente central, pero propone un método alternativo para quienes no disponen de brasas.

Cuando no se cuenta con una parrilla o fuego de leña, el horno puede convertirse en una buena alternativa. En esta versión, los calçots se colocan en una bandeja y se hornean durante unos cuarenta minutos.

El objetivo es conseguir que queden tiernos y ligeramente caramelizados. Aunque el sabor no es exactamente igual al de la brasa, el horno permite mantener la textura suave y el dulzor característico de esta cebolla. Una vez cocinados, los calçots se preparan para un segundo paso que aporta una textura distinta: la fritura en tempura.

El toque crujiente de la tempura: un manjar con calçots y butifarra

Esto introduce un nuevo elemento a los calçots que no es solo patrimonio de este bocadillo. Lo vemos también en restaurantes. De esta forma y para conseguir una capa ligera y crujiente se utiliza una masa de tempura elaborada con harina de trigo, harina de arroz, un huevo y agua con gas. Esta mezcla crea una cobertura aireada que se adhiere al calçot sin resultar pesada.

Los calçots horneados se pasan por la masa y se introducen en aceite caliente hasta que la superficie adquiere un color dorado. Este contraste entre el interior suave y la capa crujiente aporta una textura muy interesante al conjunto.

El resultado recuerda a algunas preparaciones de verduras fritas que aparecen en diferentes cocinas del mundo, donde la tempura se utiliza para resaltar el sabor natural de los ingredientes.

La importancia de la salsa romesco

Ningún plato con calçots estaría completo sin la clásica salsa romesco. Esta salsa catalana tiene un sabor intenso gracias a la combinación de frutos secos, pan y tomate asado.

En esta receta del bocadillo, la preparación comienza horneando tomates pera y dos cabezas de ajo hasta que estén bien blandos. Después se trituran con pan tostado, avellanas y almendras también tostadas.

El conjunto se emulsiona con aceite de oliva, vinagre y una pizca de sal hasta obtener una salsa espesa y aromática. Su equilibrio entre acidez, dulzor y textura cremosa es lo que convierte al romesco en el acompañamiento ideal para los calçots. ¡Y está riquísima!

El montaje del bocadillo

Una vez listos todos los ingredientes llega el momento de montar el bocadillo. Para ello se utiliza un trozo de pan crujiente, preferiblemente tipo barra.

Primero se frota un tomate maduro sobre la miga del pan, una técnica clásica del pan con tomate catalán. Después se coloca una butifarra previamente dorada en la sartén, que aporta sabor y jugosidad. Es  otro de los ingredientes que visten la cocina de esta comunidad.

Encima se añaden tres calçots en tempura y una buena cantidad de salsa romesco. El resultado es un bocadillo contundente que combina diferentes texturas: el pan crujiente, la carne jugosa, el calçot suave por dentro y crujiente por fuera, y la intensidad de la salsa.

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