Crisis del coronavirus

El gurú del coronavirus Simón pronosticó «sólo algún caso» y España tiene ya 1.534 infectados y 35 muertos

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad y el hombre designado por el Gobierno para dar la cara ante España por el coronavirus, está en entredicho. Simón ha acumulado en un mes un catálogo de declaraciones que el tiempo y la evolución de la enfermedad ha ido desmontando día tras día, desde su «España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado» hasta animar a la participación en las manifestaciones del 8-M en plena fase de expansión del virus.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dio galones a Fernando Simón al inicio de la crisis del coronavirus. Le convirtió en el vocero del Ejecutivo y, por tanto, en escudo y cortafuegos de todas las críticas por su perfil eminentemente técnico. Pero su gestión y sus predicciones erróneas ha desgastado tanto al portavoz que la opinión pública ya le ha convertido en el objetivo principal de reproches. Su vídeo de hace un mes advirtiendo que España no va a tener «más allá de algún caso diagnosticado» ya corre como la pólvora en un país que ya ha roto la barrera de los 1.500 infectados y se dirige hacia un escenario ‘a la italiana’.

El 23 de febrero, con Italia empezando a notar el primer repunte de casos y tomando las primeras medidas drásticas, Simón recordaba en rueda de prensa que el coronavirus «en España no está». Sin embargo, poco más tarde se supo que diez días antes, el 13 de febrero, había fallecido en Valencia el primero de los pacientes aquejados de la enfermedad.

A día de hoy ya se acumulan más de 1.534 infectados y una cifra de fallecidos que ronda la treintena. Desde el miércoles 11 de marzo, los colegios y las universidades de la Comunidad de Madrid y de Vitoria quedan clausurados durante 15 días. Un millón y medio de alumnos madrileños se quedarán en casa para evitar contagios.

Animó al 8-M

También se le achaca a Simón su defensa de las marchas del 8-M, a las que animó a acudir y deseó «toda la suerte» mientras pedía a quienes tuvieran síntomas que no acudieran a las manifestaciones, a las que las ministras socialistas acudieron con guantes de latex. Simón alentó la participación cuando el sistema sanitario español ya había constatado la existencia de casos de pacientes que contrajeron el virus por contacto estrecho con personas asintomáticas.

Eso fue lo que ocurrió, por ejemplo, con el caso del padre de familia que contagió a su mujer y su hija de cuatro años en Madrid tras regresar de un viaje a Bérgamo (Italia). No tenía ningún síntoma. El protocolo de Sanidad les negó varias veces la realización de la prueba y les envió a casa a hacer «vida normal». Incluso recomendó que a su hija, que luego daría positivo, que volviese al colegio.

Durante las primeras semanas de expansión del coronavirus, Sanidad denegó la prueba a quien hubiese estado en Italia pero no tuviera síntomas, a quien una persona contagiada le tosió en la cara pero aún no mostraba signos de la enfermedad, a quien compartía el cuadro clínico con el coronavirus pero no conocía a nadie contagiado, o incluso a niños por el hecho de que la incidencia de la enfermedad en menores es más reducida que en adultos. Esas pruebas, defendía en rueda de prensa Simón, «no aportan información».

Muy criticada también fue la actitud de Simón en algunos momentos de sus ruedas de prensa. Como cuando anunció, con una sonrisa, la muerte de una mujer de 99 años por coronavirus.

Ante la cada vez mayor insistencia de los periodistas, a la vista de que los datos que aportaba Simón eran cuanto menos cuestionables, Sanidad decidió limitar este lunes 9 de marzo las preguntas que permiten hacer a la prensa a tres. De hecho, a Simón ya se le conoce por su forma de abandonar precipitadamente sus intervenciones alegando que tiene «reuniones».

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