Esta es la respuesta por la que Rosa Rodríguez ha perdido el mayor bote de ‘Pasapalabra’
'Pasapalabra' está en su momento más álgido
Rosa Rodríguez se ha esforzado mucho por llegar hasta el final
Roberto Leal está apoyando a sus concursantes
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El pasado martes 23 de diciembre, Pasapalabra estuvo a punto de vivir uno de los momentos más memorables de su historia. Rosa Rodríguez, concursante coruñesa y una de las participantes más sólidas de los últimos años, rozó con la punta de los dedos el mayor bote jamás entregado por el concurso: 2.542.000 euros. Sin embargo, una sola palabra impidió que su nombre quedara inscrito definitivamente en los anales del programa que presenta Roberto Leal en Antena 3.
Durante los días previos, la propia cadena había alimentado la expectación ante una posible victoria histórica. «Todos pendientes de Pasapalabra. Rosa puede hacer historia», anunciaba Antena 3 en su cuenta oficial de X, consciente de que la audiencia se enfrentaba a una de esas tardes que pueden marcar un antes y un después en la trayectoria del formato.
Un Rosco casi perfecto
El momento decisivo llegó, como siempre, en el Rosco final. Rosa arrancó la prueba con una solvencia poco habitual incluso para los estándares del concurso, completando 22 letras del tirón en su primera vuelta. Lejos de dejarse llevar por la euforia, optó por una estrategia prudente, consciente de que cualquier error podía resultar definitivo.

Mientras tanto, su rival, Manu Pascual, iba recortando distancias poco a poco. El duelo se volvió cada vez más ajustado hasta desembocar en un final de máxima tensión. Cuando Rosa decidió volver a arriesgar, logró acertar tres palabras más y se colocó con 24 casillas en verde. El marcador reflejaba una ventaja mínima sobre Manu y sólo quedaban tres segundos en el reloj. Todo se reducía a una única letra: la Y.
En ese instante, el silencio se apoderó del plató. Rosa estaba a una sola respuesta de convertirse en la ganadora del mayor bote de Pasapalabra.
La pregunta que lo cambió todo
Roberto Leal leyó la definición correspondiente a la letra Y: «Apellido del periodista que fue editor del diario británico The Sun entre los años 1972 y 1975». La tensión era palpable. Para Rosa, suponía la posibilidad de llevarse más de dos millones y medio de euros; para Manu, significaba su despedida automática del concurso tras 408 programas si su compañera acertaba.
La concursante decidió arriesgar. Tenía una respuesta en mente y la pronunció de forma casi imperceptible para los espectadores, aunque en el plató se pudo escuchar con claridad. Durante unos segundos, Roberto Leal contuvo la respiración antes de confirmar que la respuesta no era correcta. El apellido que buscaba el programa era Bernard Shrimsley, y no el que Rosa había dicho.
En cuestión de instantes, el sueño de alzarse con el bote se desvaneció. La reacción fue contenida, acorde con el carácter sereno que la concursante ha demostrado a lo largo de su participación, pero el impacto del error resultó evidente.
Este desenlace tuvo un componente especialmente amargo para Rosa Rodríguez. No era la primera vez que se quedaba a las puertas del bote por una sola palabra. El pasado 16 de septiembre, la coruñesa ya había vivido una situación similar, quedándose también a una letra de completar el Rosco. Dos ocasiones en un mismo año en las que el premio máximo estuvo al alcance de la mano refuerzan la dimensión de su trayectoria y, al mismo tiempo, la dureza del formato.
Lejos de restarle mérito, este dato subraya la regularidad, el nivel de conocimiento y la fortaleza mental de una concursante que ha demostrado estar preparada para competir en los momentos de mayor presión.
¿Qué ha pasado con Manu?
Tras el fallo de Rosa, Manu Pascual aún conservaba opciones matemáticas. No había cometido errores y disponía de tiempo suficiente para intentar superarla. Sin embargo, los nervios y la urgencia del momento le pasaron factura. Falló dos palabras consecutivas, lo que hizo imposible cualquier remontada.
Aunque el bote no llegó a entregarse, la tarde del 23 de diciembre quedará marcada como una de las más intensas y seguidas por la audiencia de Pasapalabra. Rosa Rodríguez no se llevó los 2.542.000 euros, pero protagonizó una de las actuaciones más brillantes que se recuerdan en el concurso.
Una sola palabra separó a la concursante de hacer historia. En un formato donde el conocimiento, la estrategia y la sangre fría se ponen a prueba hasta el último segundo, ese detalle mínimo fue suficiente para cambiar el desenlace. El mayor bote sigue esperando dueño, mientras el nombre de Rosa Rodríguez ya ocupa un lugar destacado entre los grandes protagonistas del programa.