Así ha llegado a Nueva York el abeto del Rockefeller Center, gran protagonista de cada Navidad
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El abeto del Rockefeller Center es epicentro y símbolo más reconocible de la Navidad en Nueva York. Cada año llega desde un destino distinto del país para ser iluminado a comienzos de diciembre, pocos días después de Acción de Gracias. Este 2015 apenas ha viajado 80 millas, unos 120 kilómetros, y no ha salido del estado, procedente de un pueblo llamado Gardiner.
Cuatro generaciones de la familia Asendorf han visto allí crecer el árbol, talado hace unos días para ser montado en un gran camión que lo ha transportado lento hacia Manhattan. Apenas se elevaba a dos metros cuando lo llevaron a la casa y la ha dejado con cerca de 24 y 10 toneladas de peso. Como ya no podían hacerse cargo de él por sus dimensiones, lo presentaron para convertirlo en el más famoso del planeta.
Aunque los Asendorf pensaban que el suyo no se impondría, Erik Pauze, jardinero del Rockefeller Center, se presentó pocos días después en la propiedad para verlo y más tarde les anunció que era el elegido. El 2 de diciembre, 5.000 bombillas LED lucirán en el abeto, que será coronado con una estrella de cristal de Swarovski. El 7 de enero concluirá su función. Entonces, su madera servirá a la ONG Hábitat para la Humanidad.
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