Los niños asesinados en Pioz murieron abrazados

Patrick-Marvin-Pioz
Marcos y Janaína, la pareja descuartizada en Pioz, con uno de sus hijos. (OKD)

“Tío. No te jode, los niños empiezan a gritar. Divertido que los niños ni corren. Sólo se quedaron agarrados”. Así narró Patrick Nogueira, de 19 años, el asesinato de dos bebés indefensos, que además eran sus primos: María Carolina de tres años y David de uno. Así se lo contó a su amigo Marvin Henriques, a través de whatsApp y en tiempo real. “A quién has acuchillado primero? ¿A la mujer?”, se interesa el otro desde Brasil. “A la mujer. Después a la mayor de tres años”.

OKDIARIO ha accedido a la totalidad del crudo relato que Patrick compartió con Marvin Henriques la tarde en la que asesinó a sus tíos Marcos Campos y Janaína Santos y a sus primos, el 17 de agosto. La conversación (con las respuestas que recibe el asesino) no deja lugar a dudas para el fiscal brasileño de la complicidad de Henriques, por lo que lo envió a la prisión de máxima seguridad de Joao Pessoa el pasado 28 de octubre y le acusó posteriormente de participar en el crimen de Marcos.

Ambos compartieron en un ambiente de risas y complicidad los detalles más escabrosos del crimen.

“La dejé a ella mentir. Cuando se fue a lavar los platos”. ¿Qué dijo ella?”, le pregunta Marvin. “¿Has matado a los niños en ese momento?” “Nada. Mi cuchillo ya le estaba cortando toda la garganta a ella”. A partir de ese mensaje, el asesino cuenta en un relato estremecedor cómo las dos criaturas empezaron a gritar y cómo murieron abrazados.

No es ni mucho menos el único mensaje cómplice. Como explicó a OKDIARIO el letrado Sheyner Asfora que defiende a Marvin, el joven buscó información para su amigo en la red sobre el tiempo que tardan los cadáveres en entrar en descomposición. Le envió un enlace a “Mundo Extraño” con el título “Cuánto tiempo le lleva a un cuerpo descomponerse”. Patrick ya había investigado sobre eso, le responde, y le da detalles sobre cómo ha envuelto cada cuerpo con cuatro bolsas y “les he pasado la cinta americana para que la bolsa no se rompa”.

“Bien”, sigue Marvin. “¿Y vas a salir hacia dónde. Hay cámaras en algún sitio? No es cierto, como dijo el letrado, que ahí acabase su colaboración; además le aconsejó cómo huir del lugar sin ser visto y le hizo repasar mentalmente qué personas podrían echar en falta a sus tíos. “Piensa en quién va a notar la desaparición”, le recomienda de nuevo su colega, ahora en libertad controlado por una pulsera.

Patrick se mostraba tranquilo porque nadie conocía esa casa, ni siquiera la familia o los amigos de Marcos. La única visita que le preocupaba era la del casero que calculó que aparecería el día 10 de septiembre al no recibir su renta mensual. El casero terminó siendo la pieza clave para el hallazgo de los cadáveres un mes después del crimen.

Casi una semana emplearon los agentes en la recogida de evidencias, muestras genéticas, huellas y cualquier elemento que pudiera servir para saber quién y cómo había acabado con la vida de Marcos, Janaína y sus dos bebés.

En menos de 48 horas Patrick ya estaba en el foco de los agentes, que también en un tiempo récord reunieron todas las pruebas necesarias para probar que el autor del crimen no era otro. El pasado 18 de octubre se entregaba a la Guardia Civil en Barajas y confesaba ser el autor, pero sin recordar ningún detalle criminal.

Ahora las partes centran sus esfuerzos en saber si la tragedia se podía haber evitado en su totalidad, si Marvin tenía información días antes de aquel 17 de agosto en el que de forma divertida para ambos, su amigo Patrick le ofrecía los detalles más escabrosos de los crímenes que cometió. “Parece muy extraño que la conversación arranque en ese punto. En todo caso eso lo que demostraría es un conocimiento previo por parte de Marvin sobre lo que iba a suceder aquella tarde. Hablaban a diario y se contaban todo”, señalan fuentes del caso.

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