Los edulcorantes artificiales alteran el metabolismo.

Edulcorantes artificiales: ¿una trampa para nuestra salud?

Edulcorantes artificiales: ¿una trampa para nuestra salud?
Edulcorantes artificiales: ¿una trampa para nuestra salud?

Los edulcorantes artificiales se han convertido en la gran alternativa del azúcar, dadas las consecuencias negativas de esta para nuestra salud. Sin embargo, un reciente estudio ha demostrado que el consumo continuado de estos podría conllevar la aparición de trastornos metabólicos y un aumento de la obesidad. Te explicamos por qué.

Edulcorantes artificiales: diabetes y obesidad

Los edulcorantes artificiales son sustitutos no nutritivos del azúcar, elaborados industrialmente o procesados químicamente. Proporcionan mayor dulzor que el azúcar y menor cantidad de calorías, por lo que constituyen una excelente alternativa para las personas que están a dieta, las diabéticas o para quienes quieren rebajar su consumo. Están muy presentes en los productos y en las bebidas bajas en calorías, siendo los más populares la estevia, la sacarina, el aspartamo o la sucralosa.

A pesar de su popularidad, un reciente estudio ha demostrado que no son tan sanos como parecen. Este se centró en el análisis de los cambios químicos que se producían en nuestro organismo tras su consumo y en las consecuencias para nuestra salud vascular. Para ello, estudiaron el aspartamo y el acelsufamo de potasio, muy presentes en los endulzantes artificiales. Detectaron que alteraban la forma en que nuestro organismo procesaba la grasa y obtenía la energía y comprobaron que estas sustancias se acumulaban en concentraciones lo suficientemente altas en nuestra sangre como para dañar las células que recubren nuestros vasos sanguíneos.

Edulcorantes artificiales: ¿una trampa para nuestra salud?
Los edulcorantes alteran nuestro metabolismo.

Entonces, ¿cuál es la solución? Nos han puesto sobre la mesa que los edulcorantes artificiales no son tan inofensivos como pensábamos, ya que perpetúan enfermedades como la obesidad o al diabetes. Sin embargo, no han logrado demostrar que sean peor que el azúcar.

Los responsables del estudio indican que la solución pasa por consumirlos en cantidades moderadas, porque nuestro organismo maneja mucho mejor pequeñas cantidades. El problema viene cuando lo sobrecargamos con un consumo excesivo, porque no dispone de los recursos necesarios para metabolizarlos adecuadamente.

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