Dr. Martínez Pérez: «Disponemos de una técnica que puede reprogramar el cerebro con pulsos magnéticos»
Se utiliza en el tratamiento de algunas enfermedades y continúa investigándose su aplicación en otras

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La estimulación magnética transcraneal repetitiva permite modificar la actividad de determinadas redes cerebrales sin cirugía ni anestesia. Se utiliza en pacientes con depresión resistente y en otras situaciones clínicas, aunque no todas sus aplicaciones cuentan con el mismo respaldo científico.
El doctor Francisco Martínez Pérez, especialista en Neurofisiología Clínica, explica cómo funciona, qué siente el paciente durante una sesión y qué enfermedades pueden beneficiarse de esta técnica.
Pregunta.- ¿Es posible actuar sobre el funcionamiento del cerebro sin necesidad de una intervención quirúrgica? ¿Se pueden modificar determinados circuitos neuronales mediante pulsos magnéticos? ¿Y qué enfermedades pueden beneficiarse realmente de esta tecnología?
Respuesta.- Aunque pueda parecer ciencia ficción, la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) es una técnica de neuromodulación no invasiva que permite influir de forma controlada sobre la actividad de determinadas redes cerebrales.
Se utiliza en el tratamiento de algunas enfermedades y continúa investigándose su aplicación en otras. Sin embargo, no todas las indicaciones cuentan con el mismo nivel de evidencia científica ni todos los pacientes responden de la misma manera.
La estimulación magnética transcraneal repetitiva es una herramienta terapéutica con una sólida base neurocientífica y una eficacia demostrada en determinadas indicaciones. Sin embargo, no está indicada para todos los pacientes ni ofrece los mismos resultados en todas las enfermedades.
P.- ¿Qué ocurre realmente en el cerebro cuando se aplican pulsos magnéticos?
R.- El cerebro está formado por miles de millones de neuronas que se comunican constantemente mediante señales eléctricas y químicas. En determinadas enfermedades se han descrito alteraciones en el funcionamiento de algunas redes cerebrales. Estas pueden presentar cambios en su actividad, o dificultades en la comunicación entre distintas regiones.
La estimulación magnética transcraneal repetitiva busca modular esa actividad. Para ello, se coloca una bobina sobre el cuero cabelludo que genera campos magnéticos muy breves. Estos atraviesan la piel y el cráneo e inducen pequeñas corrientes eléctricas en la corteza cerebral, capaces de modificar la actividad de las neuronas sin necesidad de cirugía ni de producir lesiones cerebrales.
Pero hay un matiz importante: la técnica no estimula todo el cerebro. La región sobre la que se actúa depende de la enfermedad, los síntomas y los objetivos terapéuticos. Cada zona cerebral participa en redes funcionales diferentes, por lo que estimular una u otra puede producir efectos distintos, incluso en regiones conectadas con la zona estimulada.
Tampoco se trata de encender o apagar determinadas partes del cerebro, ni de «reprogramarlo» literalmente, sino de intentar modular el funcionamiento de los circuitos implicados en una enfermedad o síntoma.
P.- ¿Los cambios que produce son temporales o pueden mantenerse?
R.- Una de las características de la EMTr es que sus efectos pueden variar dependiendo de si se realiza una única sesión o un tratamiento completo. Tras una sesión pueden producirse cambios transitorios en la excitabilidad neuronal y en la actividad de determinadas conexiones cerebrales. Estos efectos pueden durar minutos u horas, aunque su duración depende de las características de la estimulación. Sin embargo, cuando las sesiones se repiten siguiendo protocolos específicos, pueden favorecerse cambios más duraderos en el funcionamiento de las redes cerebrales.
El beneficio clínico puede persistir durante semanas o incluso meses, aunque no necesariamente de forma definitiva. Algunos pacientes mantienen la mejoría durante periodos prolongados, mientras que otros pueden experimentar una reaparición de los síntomas y necesitar sesiones de mantenimiento o refuerzo, dependiendo de la enfermedad y su evolución.
P.- Depresión resistente, dolor neuropático e ictus: ¿para qué enfermedades puede utilizarse?
R.- Una de las aplicaciones con mayor respaldo científico de la estimulación magnética transcraneal repetitiva es el tratamiento de la depresión mayor, especialmente cuando los tratamientos habituales no han proporcionado una mejoría suficiente.
En estos casos, la técnica cuenta con una evidencia científica sólida y se ha incorporado a guías de práctica clínica. También existen aplicaciones específicas en el trastorno obsesivo-compulsivo y la deshabituación tabáquica, aunque la evidencia disponible, los protocolos empleados y las autorizaciones para su utilización clínica no son iguales en todos los países.
En el ámbito neurológico, la EMTr cuenta con evidencia favorable para determinadas formas de dolor neuropático crónico. También se ha estudiado como complemento de la rehabilitación motora de la mano tras un ictus.
Pero no todas las enfermedades se encuentran en la misma situación. En procesos como la fibromialgia o el síndrome doloroso regional complejo se han obtenido resultados positivos, aunque todavía se necesitan más estudios para determinar mejor su eficacia y las condiciones en las que puede resultar útil.
También se investiga su aplicación en otras enfermedades neurológicas y psiquiátricas, con resultados variables y distintos grados de respaldo científico. Por ello, que una técnica se esté investigando para una enfermedad no significa que su eficacia esté suficientemente demostrada ni que deba recomendarse de forma generalizada.
P.- ¿Puede ayudar a una persona que lleva años con dolor crónico?
R.- El dolor no depende exclusivamente de lo que ocurre en la zona del cuerpo donde se percibe. El sistema nervioso central participa en el procesamiento y la regulación de las señales dolorosas.
Precisamente por eso, la neuromodulación cerebral ha despertado interés en el tratamiento de determinados tipos de dolor crónico. La EMTr busca actuar sobre circuitos cerebrales implicados en el procesamiento del dolor, pero sus resultados dependen del problema concreto y de las características de cada paciente.
Existe evidencia favorable para determinadas formas de dolor neuropático crónico. En otros procesos dolorosos, como la fibromialgia, los resultados son prometedores, aunque todavía se necesita seguir investigando. Por tanto, no puede afirmarse que la EMTr sea una solución válida para cualquier persona con dolor persistente.
La valoración debe tener en cuenta el diagnóstico, los síntomas predominantes, el tiempo de evolución, los tratamientos previos y la posible presencia de otras enfermedades. En algunos casos, la estimulación magnética puede plantearse cuando los tratamientos convencionales no han proporcionado una mejoría suficiente o no se toleran adecuadamente. En otros, puede combinarse con diferentes intervenciones dentro de un abordaje más amplio.
P.- ¿Duele? ¿Qué siente el paciente durante una sesión?
R.- Una de las dudas más habituales ante una técnica que actúa directamente sobre la actividad cerebral es cómo se realiza y qué puede experimentar el paciente. Las sesiones suelen llevarse a cabo con la persona despierta y sentada en un sillón. No requieren anestesia ni sedación y, una vez finalizadas, la mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades habituales.
Durante la estimulación es normal percibir pequeños golpecitos sobre el cuero cabelludo y escuchar el sonido característico del equipo. Algunas personas pueden experimentar molestias locales, especialmente durante las primeras sesiones. La duración de cada sesión depende del protocolo utilizado. Existen procedimientos de pocos minutos y otros que requieren más tiempo.
En los últimos años también se han desarrollado modalidades de estimulación que permiten acortar considerablemente las sesiones. Algunas, como la estimulación en ráfagas theta (o theta burst), cuentan ya con evidencia clínica en determinadas indicaciones, aunque reducir el tiempo de estimulación no significa necesariamente obtener mejores resultados.
En cuanto a los efectos secundarios, los más habituales son leves y transitorios. Pueden aparecer molestias en el cuero cabelludo, dolor de cabeza o cierta sensación de fatiga. Aunque presenta un perfil de seguridad favorable cuando se aplica correctamente, no está completamente exenta de riesgos.
Una de las complicaciones más graves es la aparición de una crisis convulsiva, aunque se trata de un acontecimiento extremadamente infrecuente cuando se respetan los protocolos de seguridad.
Por este motivo, antes de comenzar el tratamiento, es imprescindible realizar una evaluación médica que permita identificar posibles contraindicaciones y factores de riesgo.
P.- ¿Por qué funciona en algunos pacientes y en otros no?
R.- Dos personas con una misma enfermedad pueden experimentar resultados muy diferentes con la estimulación magnética transcraneal. La explicación está, en parte, en que una misma enfermedad no se manifiesta de manera idéntica en todos los pacientes.
El tiempo de evolución, la intensidad de los síntomas, las redes cerebrales implicadas, los tratamientos previos y la existencia de otras enfermedades pueden influir en la respuesta. También resulta fundamental seleccionar adecuadamente la región cerebral que se va a estimular y establecer los parámetros del tratamiento.
No existe, por tanto, un protocolo universal válido para todas las personas y enfermedades. La selección del paciente y la adaptación del tratamiento, siempre dentro de los protocolos respaldados por la evidencia científica, son elementos esenciales para utilizar esta técnica de forma adecuada.
El gran error: pensar que puede tratar cualquier enfermedad. La creciente presencia de la estimulación magnética transcraneal en noticias, publicaciones y contenidos divulgativos puede generar la impresión de que se trata de una tecnología capaz de resolver prácticamente cualquier problema neurológico o psiquiátrico.
Sin embargo, el conocimiento científico disponible obliga a diferenciar entre aplicaciones respaldadas por la evidencia, otras que ofrecen resultados prometedores y aquellas que todavía deben considerarse experimentales.
La EMTr tampoco sustituye necesariamente los tratamientos convencionales. Dependiendo de la enfermedad, puede formar parte de un abordaje que incluya medicación, psicoterapia, rehabilitación, ejercicio terapéutico u otras intervenciones.
Por eso, antes de plantear un tratamiento, es necesario determinar si existe una indicación respaldada por la evidencia científica, qué objetivo concreto se pretende conseguir y si la persona presenta alguna contraindicación.
La decisión no debería basarse únicamente en el diagnóstico o en la información encontrada en Internet. La estimulación magnética transcraneal repetitiva representa una herramienta de creciente interés en el campo de la neuromodulación no invasiva. Su verdadero valor, sin embargo, no está en prometer resultados extraordinarios, sino en utilizarla cuando está indicada y con expectativas ajustadas a la evidencia científica.
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- Neurología