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Alerta por el aumento de piojos: uno de cada cuatro padres cree que afectan emocionalmente a los niños

La incidencia de pediculosis (piojos) se redujo durante la pandemia

El fin de los grupos burbuja y la distancia social hacen pensar en un “otoño caliente” de contagios en los centros escolares

Piojos: tipología y características más destacadas

piojos
Como prevenir los piojos en los niños..

El IX Estudio Cinfasalud Percepción y hábitos de los padres españoles ante la pediculosis indica que uno de cada cuatro padres cree que tener piojos afecta emocionalmente a los niños. Según Julio Maset, médico de Cinfa, esto da idea de lo importante que es normalizar la pediculosis como un problema más de salud, que además es fácilmente atajable. El trabajo también muestra que pocas veces se usan bien los tratamientos.

Según el experto, ahora que las circunstancias sociales y sanitarias son las habituales de la época anterior a la pandemia, la pediculosis o infestación  del cuero cabelludo y pelo por piojos va a volver a constituir un problema de salud de alta incidencia en las aulas y hogares españoles, ya que es de esperar que los niños tengan de nuevo un comportamiento de mayor contacto. El contacto directo cabeza con cabeza es la principal vía de contagio de los piojos. De hecho, se trata de una de las afecciones más contagiosas, junto al resfriado, por lo que es lógico pensar que su propagación aumentará este curso, ha advertido.

Según la investigación, nueve de cada diez familias (91%) aplican un tratamiento pediculicida para eliminar los piojos y prácticamente todas ellas (96,4%) creen hacerlo de acuerdo a las instrucciones del prospecto. Sin embargo, el estudio revela que solo el 17% lleva a cabo el tratamiento correctamente, ya que es necesario aplicar un conjunto de medidas para garantizar su efectividad.

Además de seguir las instrucciones, se ha de peinar el cabello mechón a mechón con la lendrera en busca de liendres (lo hace el 76,9%); verificar a los siete días si todavía hay parásitos y, en ese caso, reaplicar el tratamiento (64,6%); seguir pasando la lendrera durante las dos semanas siguientes (64,1%) y evitar el uso del secador tras aplicar el producto, ya que el calor inactiva su efecto residual (solo el 20,2% lo tiene en cuenta).

Revisar el pelo

Por otra parte, las medidas complementarias más utilizadas para eliminar los piojos son revisar el pelo de toda la familia (79,1%), lavar sábanas y toallas a más de 60ºC (78,4%) e indicar a los niños/as que eviten compartir artículos de pelo (62,3%). En conjunto, el estudio revela que solamente una de cada diez familias españolas (13,8%) toma todas las medidas adicionales recomendadas –que también incluyen aspectos como aspirar muebles y aislar los objetos que no puedan lavarse en una bolsa cerrada durante una semana- y que solo una de cada veinte (4,5%) aplica correctamente el tratamiento pediculicida y, además, toma todas las medidas adicionales recomendadas.

Tampoco las medidas preventivas se llevan a la práctica con la frecuencia
necesaria: cuatro de cada diez familias (40,5%) no utilizan repelentes de piojos ni siquiera cuando existen casos de pediculosis en el entorno cercano o los niños la han pasado recientemente. De hecho, en una de cada tres familias (36,5%), los niños y niñas con piojos han contagiado a otros miembros, aunque en tres de cada cuatro hogares (76,8%) en los que esto sucedió no habían aplicado bien el tratamiento. En todo caso, las madres y las familias con niñas o con hijos/as más pequeños son más proclives al uso del repelente.

Ana Molinero, vicepresidenta 1ª de SEFAC, ha explicado en la presentación del estudio: “Aunque es muy molesto, el Pediculus Humanus Capitis o piojo humano de la cabeza no transmite enfermedades, por lo que no constituye un peligro para la salud. De hecho, la pediculosis no siempre produce  síntomas. Si los hay, el más frecuente es el picor y la necesidad de rascarse, lo que puede llegar a provocar lesiones en el cuero cabelludo de los niños”.

El estudio muestra también que, más allá de los síntomas físicos, el impacto psicológico de este problema es considerable, ya que uno de cada cuatro padres (24,7%) cree que tener piojos afecta emocionalmente a sus hijos y el 43,5% siente que les afecta a ellos directamente -lo que supone 19 puntos porcentuales más-. Esta afectación emocional se da más en madres, en los progenitores más jóvenes y en familias con niñas más pequeños. La mayor preocupación de los padres ante los piojos es el picor y las molestias que estos generan (35,2%), seguida de la posibilidad de que pueda contagiarse el resto de la familia (17,3%).

Riesgo de transmisión

Otras inquietudes son el riesgo de transmisión de enfermedades (16,9%)  pese a que los piojos no son transmisores de patologías, el “jaleo” que implica el tratamiento (14,4%), la repulsa que generan los piojos (8,5%) y el estigma que el tener estos parásitos pueda suponer para sus hijos (7,6%). “Como confirma la investigación, la desinformación y las falsas creencias acerca de la pediculosis siguen estando muy extendidas. Por ejemplo, uno de cada cuatro progenitores con niños en edad escolar (24,7%) sigue creyendo que los piojos están relacionados con una falta de higiene, lo que lleva a algunos padres y madres a temer que traten a sus hijos de diferente manera por tener piojos.

Este miedo al estigma y la vergüenza es, de hecho, uno de los principales motivos que conduce a los progenitores a no cumplir con la responsabilidad de notificar al colegio que sus hijos tienen piojos, lo cual aumenta la gravedad de un problema que, bien gestionado, podría
solucionarse rápida y eficazmente”, explica Molinero.

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