Es oficial: pasar el verano en Guipúzcoa saldrá más caro por este motivo que no te vas a creer
La implantación del impuesto turístico llega este verano a Guipúzcoa
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El verano en Guipúzcoa siempre ha sido sinónimo de playas llenas, gastronomía irresistible y precios que suelen dispararse en temporada alta. Pero este 2026 llega con un añadido importante: la provincia se prepara para implantar el impuesto turístico, un recargo que afectará a todos los visitantes que pernocten en hoteles, apartamentos turísticos y otros alojamientos regulados. Y, esta vez sí, el proceso está ya en la fase final.
Lo que hasta hace unos meses parecía un debate ha dado un giro definitivo tras la reunión entre la diputada general, Eider Mendoza, y el alcalde de Donostia, Jon Insausti. Ambos han pactado un calendario cerrado que sitúa la aprobación de la norma foral el 17 de marzo, abriendo la puerta a que el impuesto empiece a aplicarse antes del verano, siempre que los ayuntamientos avancen en sus propias ordenanzas municipales. Para quienes estén pensando en viajar a San Sebastián o a otros destinos guipuzcoanos, esto supone un cambio real: el alojamiento será más caro. La cuantía dependerá de cada municipio, pero la provincia ya ha decidido dar el paso. Y este impulso institucional confirma que el nuevo impuesto no es una idea a futuro, sino una realidad que llegará a tiempo para los meses de mayor afluencia turística.
Pasar el verano en Guipúzcoa saldrá más caro
El proyecto de norma foral entra en su recta decisiva. Según ha detallado Mendoza, el texto será sometido en los próximos días a exposición pública, un trámite imprescindible para que cualquier persona o entidad pueda presentar alegaciones. Una vez analizadas y respondidas, el Consejo de Gobierno foral tiene previsto aprobar la versión definitiva el 17 de marzo.
A partir de ahí, el proceso se traslada a las Juntas Generales de Guipúzcoa, que deberán ratificar la norma previsiblemente en junio. Todo depende de que exista un acuerdo político suficiente, pero desde el gobierno foral trasladan confianza: el ambiente es favorable y los grupos parecen dispuestos a dar luz verde a un impuesto que lleva años debatiéndose.
El objetivo es claro: que la norma esté lista antes del verano, de modo que los ayuntamientos puedan aplicar el gravamen en cuanto aprueben su propia ordenanza local.
Los ayuntamientos tendrán la última palabra
La aprobación de la norma foral no significa que el impuesto entre en vigor de forma automática. Cada municipio deberá elaborar y aprobar su ordenanza municipal, fijando tanto la cuantía exacta como el modelo de gestión y cobro. En la práctica, esto implica que no todos los destinos podrían estrenarlo al mismo tiempo.
El calendario de implantación dependerá del trabajo administrativo de cada ayuntamiento, aunque todo apunta a que ciudades como San Sebastián moverán ficha rápido. El alcalde, Jon Insausti, ha sido uno de los principales defensores del impuesto y considera que su llegada será positiva para la ciudad y para sus vecinos: «Con esta norma van a ganar los donostiarras», ha señalado, insistiendo en que se trata de una oportunidad para mejorar servicios vinculados al turismo.
Por qué este impuesto encarece las vacaciones
Aunque todavía no se ha fijado la cifra exacta, el impuesto afectará a todas las pernoctaciones en alojamientos turísticos, siguiendo el modelo de otros territorios donde el gravamen ya funciona. En Cataluña, por ejemplo, oscila entre 0,75 y 3,50 euros por noche según el tipo de establecimiento. En Guipúzcoa, la horquilla podría ser similar, pero la decisión final recaerá en cada municipio.
Para el visitante, el impacto será especialmente visible en verano, cuando los precios del alojamiento en la provincia alcanzan su punto más alto. A ese coste se añadirá ahora el recargo turístico, que, aunque sea moderado, elevará la factura final de cualquier estancia.
Para las instituciones, el objetivo es doble: regular la presión turística y reforzar los ingresos destinados a la gestión del propio turismo. Una parte de la recaudación se destinará a limpieza, mantenimiento urbano, mejora de espacios públicos y servicios que soportan un uso intensivo en temporada alta.
San Sebastián, la ciudad más vigilada
Entre todos los municipios, San Sebastián será el termómetro para calibrar el impacto del impuesto. Es la capital turística de Guipúzcoa y una de las ciudades más visitadas del norte de España. La llegada de viajeros no deja de crecer, y las instituciones creen que este gravamen puede contribuir a equilibrar la relación entre habitantes y visitantes.
No es casualidad que el anuncio oficial se haya hecho tras una reunión entre Mendoza e Insausti. La intención es coordinar esfuerzos para que la implantación sea homogénea y evitar desigualdades o vacíos normativos entre destinos cercanos.
Si todo avanza según el calendario pactado por la Diputación, la norma foral quedará aprobada en marzo y llegará a las Juntas Generales en junio, donde deberá recibir el visto bueno definitivo. A partir de ahí, serán los propios ayuntamientos los que entren en juego: cada uno tendrá que aprobar su ordenanza y fijar cómo aplicará el impuesto, un trámite que marcará la velocidad de implantación en cada municipio.